Todos los meses el Banco de México levanta la Encuesta sobre las Expectativas de los Especialistas en Economía del Sector Privado, que sirve para conocer, no el futuro de la economía (los economistas encuestados no son adivinos), sino la visión de dichos economistas sobre el futuro de la economía, visión que corresponde al campo de la doxa (de la opinión), no de la episteme (de la ciencia).
Conocer la visión de los economistas sobre el futuro de la economía, si bien no es de tanta utilidad como sería conocer el futuro de la economía (suponiendo que ese conocimiento realmente sirviera para algo, tema que tocaré próximamente), tiene cierta utilidad, ya que es la visión de los expertos, que en realidad son las visiones, porque cada economista tiene la suya, habiendo discrepancias importantes.
Hace un año, en la encuesta de abril de 2024, tomando como referencia el promedio de las 41 respuestas recibidas de los economistas encuestados por el Banco de México, se predijo que en 2025 la economía mexicana crecería 1.85% (0.97% según la expectativa más pesimista, 3.23% de acuerdo a la más optimista). Si los economistas fuéramos capaces de predecir el futuro, todas las predicciones serían las mismas, como es la misma temperatura independientemente del termómetro que se use para medirla. Comparando la expectativa más pesimista (0.97%), con la más optimista (3.23%), vemos que ello no es así.

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El año pasado, en la encuesta de abril de 2024, considerando el promedio de las 41 respuestas recibidas de los economistas encuestados por el banco central, se predijo que la economía crecería 1.85% en este 2025. Un año después, en la encuesta de abril pasado, atendiendo al promedio de las 43 respuestas recibidas, este año el crecimiento de la economía mexicana podría ser 0.11% (menos 0.9% de acuerdo a la expectativa más pesimista, 0.8% según la más optimista). Si los economistas tuviéramos la facultad para predecir el futuro, todas las predicciones serían las mismas, como es el mismo peso independientemente de la báscula que se utilice para medirlo. Comparando la expectativa de crecimiento de abril de 2024 (1.85%), con la de abril de 2025 (0.11%), nos damos cuenta que no es así.
Las expectativas de los economistas no sirven para conocer el futuro. Sirven para conocer la visión de los economistas en torno al futuro, visión que corresponde al ámbito de la doxa, no de la episteme, visión que, con relación al crecimiento de la economía, que se mide por el comportamiento de la producción de bienes y servicios para el consumo final, es preocupante porque suma ya 13 meses consecutivos, de abril de 2024 a abril de 2025, deteriorándose, pasó de 1.85% a 0.11%, y anticipándose una recesión durante el segundo y tercer trimestre del año.
Por lo general a la recesión se la define como dos o más trimestres consecutivos de crecimiento negativo. Según el promedio de las 42 respuestas recibidas por el Banco de México en la encuesta a los economistas del sector privado, éste podría ser el crecimiento trimestral en 2025. Primer trimestre: 0.37%. Segundo: menos 0.29%. Tercero: menos 0.21%. Cuarto: 0.50%. Podríamos tener dos trimestres consecutivos de crecimiento negativo. Podríamos tener una recesión, con las consecuencias de una menor creación de empleos, de una menor generación de ingresos, de una mayor escasez, de un menor bienestar.

