VOCES DE LEVANTE Y OCCIDENTE

2026: año electoral en Israel

Gabriel Morales Sod<br>*Esta columna expresa el punto de vista de su autor, no necesariamente de La Razón.<br>
Gabriel Morales Sod*Esta columna expresa el punto de vista de su autor, no necesariamente de La Razón. Foto: larazondemexico

Los días posteriores al 7 de octubre, tanto el país como sus políticos estaban seguros de que era cuestión de días para que cayera el gobierno, directamente responsable de la tragedia más grande para el pueblo judío desde el Holocausto.

Un grupo de seis diputados del Likud, el partido gobernante, se reunió en secreto con la oposición y comenzó a planear una nueva coalición para destituir a Netanyahu. Sin embargo, ni entre ellos ni con la oposición pudieron llegar a un consenso sobre quién sería el nuevo primer ministro.

Netanyahu, aprovechando la debilidad de la oposición, puso en marcha un programa con un solo objetivo: permanecer en el poder. De inmediato comenzó una campaña para señalar a otros como los culpables de la masacre: al ejército, al sistema judicial, a los manifestantes en su contra que, según él, “debilitaron al Estado”. Todos excepto él. Desde esa fecha hasta el día de hoy, las encuestas señalan un importante viraje del electorado en Israel. La coalición gobernante, encuesta tras encuesta, ha perdido un cuarto de su fuerza. Sin embargo, es precisamente la debilidad de los partidos de la coalición la razón por la que éstos se han aferrado al poder. A nadie le interesa ir a unas elecciones en las que, al parecer, va a perder.

Netanyahu, a pesar del apoyo de Trump y del éxito militar en Irán y Líbano, no ha logrado mejorar sus números. Su jugada política, tratar de alargar la vida de su gobierno con la esperanza de que los israelíes olviden quién estuvo al mando aquel 7 de octubre, ha fallado. La cicatriz es demasiado profunda. El público ha aprendido a ver más allá de la farsa mediática. Sin embargo, después de ese momento político en el que estuvo a punto de producirse una escisión en la derecha, Netanyahu ha sabido mantener un control absoluto sobre sus diputados y los partidos de su coalición.

Los gobiernos en Israel suelen no terminar sus mandatos. Justo antes de la guerra, hubo cuatro elecciones en el plazo de tan sólo dos años. Paradójica y lamentablemente, fue durante los peores años cuando hubo estabilidad política. Sin embargo, en una democracia, el momento de la verdad sólo puede aplazarse hasta una fecha determinada. El gobierno de Netanyahu probablemente cumplirá su ciclo, pero en noviembre será el turno de los votantes de decidir. Una elección que marcará el futuro de la región entera.

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