La división histórica entre demócratas y republicanos se fue construyendo con base en miradas clásicas de la democracia. Si bien existen otros partidos políticos son más bien de carácter regional y no tienen peso nacional.
Las votaciones tienden a ser en lo general participativas, entre otras razones, porque se llevan a cabo entre semana, el primer martes de noviembre, y en todos lados se le permite a la gente salir a votar, aunque sean horas de trabajo. Como en las elecciones no solamente están en juego cargos públicos hay motivos personales, porque el mismo día de las elecciones se hacen consultas sobre temas de sus comunidades lo que provoca en muchos casos, una mayor participación ciudadana.
La división en EU está más allá de las luchas partidistas. La situación es cada vez más delicada, aunque Trump lo soslaye. Las calles se han convertido en el centro de la protesta de los estadounidenses. El presidente es el detonante de una división interna que está alcanzando niveles inéditos. No hay día en que no se dé cuenta de confrontaciones ciudadanas con las autoridades, las cuales se van agudizando, porque muchos gobernadores se han manifestado totalmente en contra de las acciones del ICE.

Un Ferrari con la imagen de San Judas Tadeo
A partir de la estrategia de persecución de migrantes, en muchos casos sólo por el color de la piel, el ICE actúa sin consideración alguna, y, sobre todo, a partir de que se les permite meterse en cualquier vivienda, como si no lo hubiera hecho antes, para buscar migrantes sin que medie una orden judicial. EU está entrando en un camino sin regreso, las elecciones de noviembre de este año podrían producir una redefinición en el Congreso.
Por ahora se pronostica que los demócratas podrían ganar el Congreso, lo que le impediría a Trump continuar con sus decisiones abruptas, ocurrentes y discrecionales.
El presidente no parece inmutarse. Ha justificado los dos asesinatos del ICE en Minnesota bajo la idea de que fue en defensa propia, a pesar de las evidencias de los videos.
Muchos de sus funcionarios se han convertido en remedo del presidente. Altos mandos de seguridad han dicho que si para acabar con la migración se tiene que meter a la cárcel a un niño de cinco años lo van a hacer.
De hecho, ya lo hicieron, lo cual ha provocado todo tipo de manifestaciones en los centros de detención.
Las decisiones de Trump están confrontando las formas de ver el país. No son sólo los problemas sociales, la economía no ha logrado despegar como presume el presidente. Los estadounidenses han venido perdiendo su capacidad económica lo que más allá del sustento diario significa un serio revés para el país que tiene al consumo como uno de sus ejes.
A esto se suman los muchos despidos que ha hecho el gobierno. Existe una gran inconformidad por cómo se están dando las cosas en la cotidianeidad. Mucha gente se ha quedado desempleada de un día a otro y la pobreza ha ido creciendo en todo el país. Hay zonas en Los Ángeles, Chicago, San Francisco, Nueva York y particularmente, Minnesota, por mencionar las grandes ciudades, en donde además la pobreza se ha expandido de manera cada vez más riesgosa.
La popularidad de Trump ha venido a la baja. Es el reflejo de lo que está pasando en el imaginario colectivo. Algunas encuestas lo colocan apenas arriba del 40, lo cual, si se compara con el primer año de otros presidentes, incluso con él mismo en su primera gestión, es un porcentaje realmente bajo.
Estamos en el preámbulo de un nuevo orden geopolítico. Trump lo impulsa e impone, en ello a su país también le tocarán secuelas y consecuencias.
El presidente es quien está construyendo la creciente inconformidad en EU.
RESQUICIOS.
Nos dice Mike Vigil, exagente de la DEA, que Ryan Wedding, el canadiense que detuvieron o se entregó, seguimos con las dudas, no es un capo de altos vuelos. Asegura que EU está creando una narrativa que no se ajusta la realidad, “no es comparable a El Chapo o a Pablo Escobar Gaviria”.

