Hay cinco realidades, del mundo de la economía, mal entendidas, inclusive por economistas: el mercado, la riqueza, el empresario, el dinero y el capitalismo. Vale la pena explicarlas.
Comienzo por el mercado, que es la relación de intercambio entre compradores y vendedores, que hace posible la división del trabajo y sus ventajas, y cuyo resultado es un bien común.
La división del trabajo implica que A, que es mejor produciendo vino que pan, produce nada más vino, y que B, que es mejor produciendo pan que vino, produce nada más pan, por lo que, al paso del tiempo, dado que la práctica hace al maestro, A se vuelve más productivo en la producción de vino, capaz de producir más en menos tiempo, aumentando la cantidad de vino, y B también se vuelve más productivo en la producción de pan, capaz de producir más en menos tiempo, aumentando la cantidad de pan. Si aumenta la cantidad de vino y pan se reduce la escasez, que consiste en el hecho de que no todo alcanza para todos, menos en las cantidades que cada uno quisiera, y mucho menos gratis, y, si se reduce la escasez, aumenta el bienestar, que es el fin de la economía.

El golpe al CJNG
Por la división del trabajo A produce nada más vino y B nada más pan, por lo que, si A no ha de morir de hambre y B de sed, tienen que intercambiar vino por pan, para lo cual deben acordar un precio, por ejemplo, 5 litros de vino a cambio de 5 hogazas de pan.
Supongamos que acordaron el precio y que llevan a cabo el intercambio, de tal manera que ahora A tiene 5 litros de vino (no muere de sed), y 5 hogazas de pan (no muere hambre), y B 5 hogazas de pan (no muere de hambre), y 5 litros de vino (no muere de sed). ¿Cuándo, antes o después del intercambio, el bienestar de A y B es mayor, que depende de la cantidad, calidad y variedad de los bienes de los que disponen para satisfacer la sed y el hambre? Después. Antes del intercambio A muere de hambre y B de sed. Después ninguno muere (al menos no de hambre o sed).
El resultado del mercado, que es el intercambio entre compradores y vendedores, es un bien común, porque cada uno valora más lo que recibe que lo que da a cambio. A, teniendo 10 litros de vino, valora más 5 hogazas de pan que 5 litros de vino, y B, teniendo 10 hogazas de pan, valora más 5 litros de vino que 5 hogazas de pan.
El resultado del mercado es un bien común: bien porque ambas partes GANAN; común porque AMBAS partes ganan. El intercambio entre compradores y vendedores (y en última instancia entre productores y consumidores), es una conducta cooperativa: cada uno coopera con su contraparte para que ésta eleve su bienestar.
Gracias a que es posible el intercambio, cuyo resultado es un bien común, es posible la división del trabajo, cuyo resultado es una mayor productividad y, por lo tanto, una mayor producción, condición necesaria para minimizar la escasez y maximizar el bienestar, que es el fin de la economía.
Quienes consideran, que los hay, que el mercado es un mal, la tienen fácil: que no vuelvan a participar en él, ni vendiendo, ni comprando, lo cual los condenaría a una situación de autarquía, es decir, de autosuficiencia. Tendrían que producir, por sí solos, todos los bienes y servicios que necesitan para satisfacer todas sus necesidades. En tal caso, ¿qué pasaría con su bienestar? Se reduciría drásticamente.
Continuará.

