La desclasificación de archivos del caso Epstein por parte del Departamento de Justicia de los Estados Unidos ha desatado un terremoto en las monarquías europeas por la relación entre el pederasta y varios miembros de la llamada realeza.
La bomba del caso Epstein la protagonizó el expríncipe Andrés, hermano del rey Carlos III de Inglaterra, tras su detención por proporcionar información confidencial al pederasta Jeffrey Epstein.
Según la investigación de las autoridades, el exprínicipe expulsado de la corona británica y ahora conocido como Andrew Mountbatten-Windsor, compartió con Epstein información económica confidencial del gobierno británico, una especie de traidor-espía.

Todo sucede en la cocina
El exmiembro de la casa real británica permaneció 11 horas detenido, mientras la policía británica realizaba registros en la casa del hermano del rey Carlos en el condado de Berkshire, a las afueras de Londres.
Este no es el único escándalo que rodea a Andrew, su nombre aparece más de 1800 veces en los documentos desclasificados y una de las víctimas de esta trama, Virginia Giuffre, acusó al exprínicpe de haberla violado cuando ella era menor de edad.
La exmujer de Andrés también aparece en los documentos de Epstein. Sarah Ferguson mantuvo una relación estrecha con el abusador de menores, según la correspondencia electrónica que se ha encontrado, inclusive después de que Epstein fuera condenado por delitos sexuales en 2008.
Jeffrey Epstein habría pagado los vuelos de la exduquesa y sus hijas, las princesas Eugenia y Beatriz, a los Estados Unidos, específicamente a Miami, Florida. La exmujer de Andrés mantuvo correspondencia con Epstein donde lo calificaba como una leyenda, demostrando el cariño y respeto que le tenía la exduquesa.
Otro de los casos que ha destapado esta red de poder y abusos es la relación de amistad que mantenía la princesa Mette-Marita de Noruega con Epstein. La futura reina intercambio varios correos electrónicos con el abusador sexual.
Tras el escándalo, la princesa de Noruega tuvo que admitir públicamente que estuvo en contacto con Epstein hasta 2013, cinco años después de su condena por delitos sexuales, y su visita a la villa del depredador sexual en Palm Beach, un exclusivo pueblo costero al sureste de Florida.
La princesa Sofía de Suecia es otra de las personalidades de la realeza europea que mantuvo varios encuentro con Jeffrey Epstein antes de formar parte de la familia real, según las confesiones de la Casa Real sueca.
Estos reveladores casos demuestran, por un lado, las altas esferas en donde se movía Jeffrey Epstein y, por otra parte, ilustran la impunidad y corrupción de los ricos y poderosos que se creen tocados por Dios para cometer toda clase de delitos.
No cabe duda que saldrán más nombres en los 3 millones de archivos que se han liberado sobre el caso Epstein, una red de abuso y poder que convulsiona las esferas más altas de las sociedades en diferentes partes del mundo y que ha servido a Donald Trump desviar la atención de Estados Unidos y centrarla en Europa.

