QUEBRADERO

La reforma y la lana

Javier Solórzano Zinser │ *Esta columna expresa el punto de vista de su autor, no necesariamente de La Razón
Javier Solórzano Zinser │ *Esta columna expresa el punto de vista de su autor, no necesariamente de La Razón Foto: La Razón de México

Sigue sin quedar del todo claro cómo quedará la reforma electoral, lo que se presentó ayer da pistas de lo que quiere la Presidenta. A pesar de ello, lo dado a conocer, no termina por dejar suficientemente claro, por dónde irán las cosas.

Como si no fuera suficiente todo lo que se ha estado discutiendo al interior del oficialismo, ayer le dieron tiempo al PT y al Verde para que se lo pensaran cuatro días, pero eso sí, bajo la premisa claramente establecida que al proyecto no se le va a cambiar, aunque usted no lo crea, ni una coma.

Uno de los asuntos más importantes tiene que ver con la insistencia en abaratar la democracia. Nos la hemos pasado con proyectos, que no las obras emblemáticas sexenales, bajo los terrenos de una supuesta austeridad que más bien termina en un austericidio.

Se está ahorrando más para que las arcas del Gobierno puedan ayudar a la desigual economía, que para buscar mecanismos modernos, plurales y participativos para ensanchar la democracia electoral.

Si bien es cierto que la cantidad de dinero que se llevan los partidos es excesiva, también es cierto que ese dinero debiera llevar a cerrar puertas al narcotráfico.

A esto sumemos que los partidos son no casualmente pocos escrupulosos. Está comprobado que muchos de los dineros para proyectos pasan por rasgos personales que poco o nada tienen que ver con la vida partidaria, es lo que ha sucedido a lo largo de décadas, sobre todo, con los chiquipartidos.

El problema es que el Gobierno no quiere discutir nada, quiere una vez más hacer las cosas a su manera. Lo que se conoció ayer adquirirá pleno sentido, cuando se conozca todo el proyecto.

El tema de los plurinominales resulta estratégico para la democracia. Las listas son en la medida de los casos discrecionales, pasan a segundo plano a aquellos que compiten en el proceso electoral y que por muy pocos votos pierden la elección.

Hay distritos en que la diferencia no alcanza más de 100 votos. En casos como éstos no puede pasarse por alto la fuerza que tiene él o la candidata derrotados. Merece la representatividad en función de su trabajo y de la fuerza real que alcanza a tener en algún sector de la población.

Esto es un aspecto que debería de discutirse con mayor profundidad, el pero es que poco o nada le importa al Gobierno debatir asuntos que quieren imponer de manera directa más que llegar a consensos, como ha sido la historia de todas las reformas electorales que se han aprobado.

En la reforma se tiene que dejar claramente establecido que se tiene que cerrar la puerta al dinero del narcotráfico. Son muchas las evidencias que tenemos en la cotidianidad. La detención del presidente municipal de Tequila es uno de los mejores ejemplos que tenemos a la vista, pero si se analiza todo lo que hay detrás de El Mencho, es claro cómo en la política mexicana ha estado y está la mano de los narcotraficantes y su complicidad con el poder político.

Ellos son quienes ponen y quitan candidatos. Es cuestión de desmenuzar con voluntad política lo que ha pasado en algunos estados para tener parte del panorama de la presencia de la delincuencia organizada en todos los ámbitos de la vida política.

Éste es uno de nuestros grandes problemas. Si no se tiene control en este tema de nada va a servir todo lo que hagan.

Preocupa seriamente que quieran hacer una reforma, a modo, como todo indica será, pensando que se pueden eternizar en el poder, recordemos que nadie gana para siempre ni pierde para siempre.

Es una reforma que está pensada en lo que quieren en el aquí y ahora.

RESQUICIOS.

Donald Trump se puso la medalla del abatimiento de El Mencho. No podía ser de otra manera con todo y la llamada que sostuvo con la Presidenta mexicana. Si algo necesita el mandatario son elementos que le permitan fortalecerse entre la población estadounidense, los indicios con que la elección se le está yendo de las manos y más con su precario 40% de popularidad.

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