FRENTE AL VÉRTIGO

La presión del Norte

Pedro Sánchez Rodríguez. *Esta columna expresa el punto de vista de su autor, no necesariamente de La Razón
Pedro Sánchez Rodríguez. *Esta columna expresa el punto de vista de su autor, no necesariamente de La Razón Foto: Imagen: La Razón de México

El domingo pasado Claudia Sheinbaum encabezó un acto para conmemorar el segundo año de su triunfo electoral. Aunque fue anunciado como informe de gestión, en realidad fue una movilización para ordenar a Morena rumbo a 2027 y 2030.

Enumeró logros: inversión extranjera, inflación contenida, empleo, programas sociales, IMSS-Bienestar, infraestructura, Pemex y CFE. Mensajes conocidos, entremezclados y por momentos también confusos. Esta vez, sin embargo, el mensaje fue más allá de presumir resultados: advirtió sobre la amenaza estadounidense.

Durante meses Sheinbaum privilegió la prudencia y la cabeza fría frente a Washington. Ahora reafirmó un cambio de tono: de la defensa de la soberanía pasó a la denuncia del injerencismo estadounidense. El domingo advirtió que Estados Unidos amenaza con convertirse en elector definitivo de políticos mexicanos: si ahora viene por Rocha Moya y funcionarios sinaloenses, después vendrá por otros, al punto de decidir quién gobierna en México.

La modulación tuvo destinatarios internos. Cuando la Presidenta dice que si vienen por uno vienen por todos, no es un mensaje de fuerza a Washington, sino un teamback para Morena. Frente a la justicia estadounidense, Sheinbaum ofrece institucionalismo mexicano y defensa de su gobierno, quizá por soberanía, quizás para evitar filtraciones, fracturas y una desbandada hacia Estados Unidos como vimos en Sinaloa.

La Embajada de Estados Unidos también ha adquirido un papel protagónico. Ronald Johnson prácticamente anticipó la acusación contra Rocha Moya y funcionarios sinaloenses. Después del mensaje presidencial, el embajador señaló que la lucha contra los cárteles debe unir y no dividir. Sheinbaum reviró acusando una extralimitación y recordando que los asuntos internos corresponden a los mexicanos.

El endurecimiento tiene una fuente primigenia: el caso de los agentes de la CIA muertos en Chihuahua. El Gobierno mexicano se sorprendió por la presencia de agentes extranjeros en territorio nacional y el estadounidense, por la falta de empatía del Gobierno federal hacia sus mártires. El incidente dio a Washington y a la oposición “tela de dónde cortar”.

El PAN aprovecha la coyuntura para intentar retener Chihuahua en 2027. Organizó un evento para respaldar a Maru Campos, a quien Morena amagó con juicio político y convirtió, sin quererlo, de gobernadora aislada en símbolo opositor. El evento panista, con Fox y Calderón, buscó reforzar la narrativa conocida: Morena protege gobiernos capturados por el crimen, es autoritario y está desgastado.

Conforme avancen los juicios en Estados Unidos contra políticos sinaloenses, se acerquen las elecciones de noviembre, caminen las investigaciones del T-MEC y llegue 2027, la presión subirá. La compresora está en el norte. La pregunta es hasta dónde quiere llegar Estados Unidos y cuánto puede capitalizar la oposición.

Sheinbaum endureció el discurso justo cuando negocia el T-MEC y necesita inversiones. Si asumió ese costo, calcula que el beneficio político interno será mayor. El riesgo es que la soberanía sirva para cohesionar a Morena, pero no alcance para administrar la presión real de Washington.

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