La Hidra era una criatura que vivía escondida en un pantano y tenía varias cabezas. Cada vez que Hércules cortaba una, aparecían dos nuevas. El problema no era únicamente la fuerza de la Hidra, sino que una de sus cabezas era inmortal. Hércules entendió entonces que no bastaba con seguir golpeando, tenía que cambiar de estrategia. Mientras él cortaba las cabezas, su sobrino Yolao quemaba las heridas para impedir que volvieran a crecer. Al final, la cabeza inmortal fue enterrada debajo de una enorme roca.
Eso mismo sucede en México con el delito del huachicol. Durante mucho tiempo se habló de tomas clandestinas y de personas robando gasolina con bidones, o algunas conectadas a las líneas de Pemex para “ordeñarlas”, sin embargo, la realidad es que construyeron un monstruo de muchas cabezas. Empresas, pipas, ferrocarriles, barcos, aduanas, centros de almacenamiento, refinerías clandestinas, funcionarios y grupos criminales, todos eran una cabeza que se complementaban entre sí. Cada vez que se le cortaba una cabeza a este monstruo, aunque sea para aparentar, aparecía una nueva; cuando se aseguraba una pipa, surgía un ferrotanque; cuando se cerraba un centro de almacenamiento, aparecía una refinería completa.
Sólo para ilustrar el tamaño del problema, en los últimos días se realizó el hallazgo en la ciudad fronteriza de Reynosa Tamaulipas, una mini refinería, (que de mini no tenía nada) y fue ésta, justamente, la que deja ver la dimensión del problema de la Hidra con la que pelea la Presidenta. Una instalación clandestina que habría operado durante aproximadamente cuatro años, con capacidad industrial y cerca de cuatro millones de litros asegurados.

• Nearshoring médico en Cancún
No vaya usted a creer que era un pequeño lote con tres pipas y una manguera escondida con tierra; era una instalación que operaba con el visto bueno de todos, porque algo de ese tamaño requería además de protección, conocimiento técnico, transporte y una red de distribución.
Además, la investigación federal dada a conocer, reconstruyó una estructura que iba desde la importación y los trámites aduanales hasta el transporte, almacenamiento y venta del combustible. Las autoridades ubicaron operaciones en varios estados, entre ellos Tamaulipas y San Luis Potosí, identificaron 17 empresas relacionadas con el traslado y señalaron a 25 objetivos dentro de la red que tiene en jaque a la Presidenta y la presión de Estados Unidos a todo lo que da.
Apenas el día de ayer en San Luís Potosí, Hidalgo y Morelos localizaron y desmantelaron cuatro “centros de procesamiento ilícito de combustible” donde aseguraron un millón de litros de petrolíferos y químicos. Los resultados del operativo, apenas se irán dando a conocer poco a poco en lo que las investigaciones siguen su curso.
La pelea que está dando la Presidenta Claudia Sheinbaum es mucho más difícil de lo que parece. No está persiguiendo únicamente a quienes se robaron el combustible, sino a quienes construyeron una red millonaria al amparo del poder durante el “Amlato”. Una red que, de manera segura, contaba con protección y complicidades institucionales, además, sin lugar a dudas, contaba con la fuerza del crimen organizado para crecer y mantenerse durante tantos años.
Lo que hoy pasa es que la Presidenta Sheinbaum está dando esta pelea contra esta Hidra, sin embargo, todavía falta llegar hasta la cabeza más importante.
Decomisar combustible, cerrar instalaciones y detener operadores es indispensable, pero no será suficiente si no se detiene a quienes permitieron que todo eso funcionara, a quienes protegieron el negocio y a quienes se quedaron con el dinero. Cortar las cabezas sirve de poco si no se queman las heridas que les permitieron volver a crecer. Y, en esa tarea, veo muy empecinada a la Presidenta.
Reenviado
Hércules no venció a la Hidra cortándole las cabezas, la venció impidiendo que volvieran a crecer. Esa es la verdadera prueba para Claudia Sheinbaum: no sólo desmantelar la red del huachicol, sino acabar con el poder que lo ha hecho posible.

2027. En el cerca-lejos
