Nos cuentan que una puerta se entreabrió ayer para el exgobernador de Baja California, Ernesto Ruffo Appel, y no precisamente la del penal del Altiplano, porque ésa todavía permanece cerrada. Una jueza federal le concedió una suspensión definitiva contra la negativa para que cumpla en su domicilio la prisión preventiva que enfrenta dentro del proceso relacionado con huachicol fiscal. El expediente, nos explican, todavía tiene camino y aún deben precisarse los efectos concretos de la suspensión. Así que quienes ya daban por hecho que Ruffo cambiaría celda por sala, tendrán que esperar. Por ahora, nos hacen ver, consiguió algo nada menor: poner un pie jurídico en la puerta. De filón —y que a nadie se le escape—, llamó la atención que un morenista se salió del corral, el senador Javier Corral, para unirse a la oposición en celebrar la aparición de este rayito de esperanza: “Independientemente de que el exgobernador deberá aclarar la responsabilidad de los hechos que se le imputan (…), su reclusión en la prisión de máxima seguridad era ilegal. Felicito esta decisión judicial”, escribió. ¡Qué tal!
• Y que les cae El Chapulín Colorado
Con la novedad de que se les apareció el verdadero Chapulín Colorado a quienes usaron la identidad visual del famoso personaje de la TV para, según trascendió, promover la eventual postulación de Citlalli Hernández a la alcaldía Cuauhtémoc. Y es que resulta que ayer Grupo Chespirito aclaró que “no ha autorizado el uso de la imagen, marcas ni elementos distintivos de El Chapulín Colorado en campañas, propaganda o comunicaciones de carácter político”. Lo anterior, nos comentan, a raíz de que se conocieron imágenes de personas pintando con aerosol la imagen de un corazón con una CH y la silueta del personaje con la leyenda “nos une”. Nos comentan que la morenista ya reaccionó para, primero, decir que está concentrada en su cargo actual en el guinda y, segundo, rechazar que le quieran atribuir falsamente las referidas pintas. “¡Qué cosa con tanta información falsa que circula!, escribió. Por lo pronto, nos comentan, los que mandaron a hacer chalecos con la CH para quien sea que vayan a promover tendrán que cambiar el logo. Uf.
Nos hacen ver que la discusión sobre prohibir la doble nacionalidad en altos cargos públicos —como Presidencia, gubernaturas y la jefatura de Gobierno de la CDMX— terminó colocando en el centro del debate algo mucho más abstracto que lo que pueda indicar un pasaporte: la lealtad. Desde el flanco oficialista, Morena, PT y Verde defendieron ayer en San Lázaro que quien aspire a los puestos ya mencionados deben ser mexicanos y nada más, bajo el argumento de que quien representa al Estado no puede mantener compromisos con dos países. Del otro lado, las bancadas del PAN, PRI y MC cuestionaron que tener dos nacionalidades signifique tener dos lealtades y advirtieron que esta iniciativa abre una peligrosa vía que puede restringir derechos políticos. Así, el encontronazo fue llevado por la oposición a preguntarse cuál es la verdadera vía para garantizar la independencia: “La soberanía democrática se protege con instituciones sólidas y Estado de derecho”, dijeron desde el panismo. Nos explican que aun cuando la reforma ya se aprobó en la Cámara baja, aún falta un buen tramo de dimes y diretes, ya que todavía resta la ruta del Senado. Pendientes.
• El meme que tendrá que esperar
Así que la posible puesta en cintura de los chascarrillos con los que usuarios de Internet acostumbramos interactuar recibió ayer una prórroga en el ámbito legislativo, pues nos informan que la Comisión de Economía de la Cámara de Diputados pospuso la discusión de la reforma bautizada como “ley antimemes”, que contempla responsabilidades para proveedores de los entornos digitales y multas que pueden superar los 4.6 millones si alguien pisa los callos de algún contenido protegido. El presidente de la comisión, Miguel Ángel Salim, explicó que lo mejor será llevarse el dictamen de nuevo a la mesa, con lápiz y goma en mano, para evitar confusiones o malos entendidos. Y vaya que conviene hacerlo pues, nos dicen, pocas cosas parecen más peligrosas políticamente que intentar regular un fenómeno que la web convierte en burla antes de lo que canta un gallo, o peor aún, antes de que termine una sesión legislativa. Así que, al menos por unas horas, los memes pueden respirar tranquilos. Faltaba más.
A la bancada guinda se le apareció ayer un conflicto dentro de la propia mayoría legislativa, algo que, nos dicen, ya se volvió costumbre en el entorno de la 4T, que ya parece en guerra civil permanente. La diputada petista Margarita García amagó con iniciar este miércoles una huelga de hambre si trabajadores sindicalizados del recinto parlamentario no son reinstalados, después de que, denunció, fueron enviados con pluma azul a Recursos Humanos sin justificación alguna. Y el ultimátum tuvo destinatarios con nombre. La legisladora incluso cuestionó en qué quedó aquello de “no mentir, no robar y no traicionar” que tanto abraza el movimiento oficialista. Vaya momento en que llega la dichosa protesta, nos señalan, como si Morena y PT no tuvieran suficientes diferencias afuera de San Lázaro, ahora una de los suyos amenaza con dejar de comer adentro. Pendientes.
• Todos juntos... pero no revueltos
Vaya fotografía la que nos dejaron ayer los integrantes de la 4T. Mientras el presidente del Senado, Higinio Martínez, aseguraba que el PT “no se va a ir” y que las diferencias se resolverán con “diálogo, diálogo, diálogo”, el líder de los senadores verdes, Manuel Velasco, recomendaba —con copia para quien le quede el chaleco— no ser soberbios porque los asientos petistas en el Congreso pueden representar la diferencia entre ganar y perder. Justo en esta coyuntura, desde la propia Morena, la senadora Reyna Celeste Ascencio admitía que en el proceso rumbo a 2027 de su natal Michoacán no hubo del todo “piso parejo”, aunque pidió acatar los resultados y mantener la unidad. Lo que nos hacen ver es que estas expresiones no son más que un cuadro típico de las reuniones familiares: unos reclaman el piso, otros piden que los escuchen y otros más recuerdan cuánto pesan sus voces y sus votos. A pesar de eso, todos salen juntos en la foto y hasta sonriendo, aunque debajo de la mesa sobren los pisotones. ¿Será el caso?
Delcy en Nueva York
