La historia de Solovino, el perrito que se convirtió en uno de los habitantes más queridos de una gasolinera de Toluca, Estado de México, terminó el martes pasado. El can murió después de ser presuntamente atropellado dentro de la estación donde vivía y era cuidado por los trabajadores.
El lomito, conocido también como “El Siete Turnos”, había ganado popularidad en redes sociales por acompañar a los despachadores durante sus jornadas. Su característica camiseta gris y corbata lo hicieron reconocible entre los clientes que acudían a cargar combustible.
La noticia de su muerte comenzó a difundirse el martes 18 de agosto, aunque el accidente habría ocurrido durante la noche del lunes 17. De acuerdo con los trabajadores, escucharon el rechinar de unas llantas y posteriormente observaron que el conductor presuntamente responsable abandonó el lugar.
¿Qué pasó con Solovino, el perrito de la gasolinera?
Solovino fue encontrado sin vida después del incidente ocurrido en la estación ubicada en Paseo Tollocan y Pino Suárez. Según las versiones difundidas, el impacto del vehículo le habría provocado una hemorragia interna que finalmente terminó con su vida.
Los trabajadores que se habían encargado de cuidarlo señalaron que el conductor presuntamente escapó después de atropellarlo. La noticia generó indignación entre usuarios de redes sociales, quienes solicitaron que se identifique al responsable y que el caso no quede impune.
La historia de Solovino comenzó meses antes. En enero de 2026, los empleados de la gasolinera decidieron darle una oportunidad a un perro que se encontraba en situación de calle. Con el paso del tiempo, el animal encontró en la estación un lugar donde recibir alimento, atención médica y, principalmente, compañía.
Su presencia rápidamente se volvió parte de la rutina de los trabajadores y de los clientes. El perrito incluso recibió un particular “uniforme”: una camiseta gris acompañada de una corbata, atuendo con el que aparecía en fotografías y videos difundidos en redes sociales.
Los empleados terminaron adoptándolo y Solovino pasó de ser un perro sin hogar a convertirse en una especie de “supervisor estrella” de la gasolinera. Su carácter y cercanía con los despachadores hicieron que fuera reconocido por quienes acudían regularmente al establecimiento.
Tras conocerse su fallecimiento, las redes sociales se llenaron de mensajes de tristeza y reclamos para localizar al presunto responsable. La historia de Solovino deja así un recuerdo entre los trabajadores que lo adoptaron y los clientes que lo convirtieron en parte de la identidad de la gasolinera.
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