El feminicidio de la exreina de belleza Carolina Flores, ocurrido el pasado 15 de abril en un departamento de Polanco, sigue revelando detalles importantes. Lejos de lo que se pensó inicialmente, la conversación previa a los disparos no fue una pelea a gritos, sino una charla aparentemente trivial sobre un viaje por carretera y el cuidado de una mascota.
De acuerdo con testimonios de amigos cercanos y familiares, Carolina y su esposo se habían mudado de Ensenada a la Ciudad de México en diciembre pasado. Durante ese proceso, dejaron a su perro, un golden retriever llamado León, bajo el cuidado de Érika “N”.

El sábado 11 de abril, cuatro días antes del crimen, la suegra emprendió un viaje en auto desde Baja California hasta la capital para entregar a la mascota. En un video captado antes del ataque, se escucha a Carolina conversar con ella con naturalidad

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Carolina: “¿Se vinieron en carro?”
Érika “N”: “En carro... desde el sábado”.
Carolina: “¿Y León cómo se portó?”
Érika “N”: “Bien, andaba medio mareado”.
Luego de esta breve conversación, según las grabaciones y testimonios, Érika utilizó una petición para distraer a la modelo: “¿No me podrás regalar una botellita de agua?”, le preguntó.
Mientras Carolina se dirigía a una pequeña bodega en la cocina para buscar la bebida e incluso comentaba, “Hace poquito mataron a alguien por aquí”, su suegra preparaba el arma.
En el audio se percibe cómo Érika “N” incluso corrige a Carolina sobre qué botella tomar justo antes de dispararle en repetidas ocasiones.
El origen del conflicto
Amigas de la víctima han sido enfáticas en que el móvil no fue una discusión por dinero o un malentendido, sino un patrón de celos y control que la suegra ejercía sobre su hijo y, por consecuencia, hacia Carolina.
“Queremos hacer hincapié en que no fue ninguna discusión; fue algo planeado”, mencionó Juliana a medios de comunicación.
Desde Ensenada, la comunidad y los colectivos locales están presionando al gobierno para que se emitan las alertas migratorias necesarias, ante el temor de que la mujer haya regresado al norte para cruzar hacia Estados Unidos.
Mientras tanto, la conversación sobre el perro León y la botella de agua quedan como el último registro de una relación marcada por la tensión que terminó en tragedia.

