El cancunense Andrés Dupont ratificó su estatus como el nadador más rápido de México en los XXV Juegos Centroamericanos y del Caribe Santo Domingo 2026. El velocista de 22 años, multimedallista en Asunción 2025 y dueño del récord absoluto mexicano en 100 metros libres (48.14 segundos), marca olímpica, habló de los sacrificios tras su éxito y su mirada puesta en los Juegos Olímpicos de Los Ángeles 2028.
La adrenalina de la prueba reina
Con la emoción de subir al podio regional por la medalla de oro en el relevo 4x200 libre y la plata en 4x100 libre, Dupont no ocultó su emoción por vestir los colores nacionales. “Súper emocionado con la oportunidad de representar a mi país de la mejor manera. Agradecido con mis familiares y quienes me brindan su apoyo, seguiremos luchando; somos capaces de ser los mejores en Centroamérica y vamos a seguir escalando la montaña hasta llegar a la cima”.
Para el quintanarroense, nadar a máxima velocidad es una vocación natural. “Me gusta la adrenalina, las pruebas son más emocionantes. Mi cuerpo me ayuda a hacer pruebas más explosivas y me canalizo mejor. Desde los diez u once años supe que la velocidad era para mí. Vamos bajando esas marcas y esperemos que el récord caiga otra vez en los 100 metros libre, pero ahora tiene que esperar”, señaló al frenar el crono en 49.51 segundos.

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El costo de la excelencia
Detrás de las centésimas de segundo que baja en el cronómetro, Dupont reconoce que el camino exige renuncias drásticas desde temprana edad. “El sacrificio es enorme cuando quieres lograr cosas grandes. Desde pequeño no tuve la oportunidad de tener una vida normal; dejar a mi familia atrás para perseguir mis sueños en Estados Unidos y mi vida profesional ha traído muchos sacrificios que cambiaron mi vida drásticamente. Hay que controlar lo que podemos y lo que no, dejárselo a Dios”, reflexionó.
Su travesía comenzó hace seis años en Jacksonville, Florida, donde hizo la preparatoria antes de ser reclutado por Stanford. En California combinó la alta exigencia deportiva con las aulas, logrando graduarse en Economía y Ciencias Políticas.
“Elegí esta escuela por el balance perfecto entre academia y natación, pero es un sacrificio enorme”, explicó Dupont, quien reside en Miami, donde compagina sus primeras facetas laborales con los entrenamientos en la piscina. “Ahora toca enfocarme en mi vida profesional y balancear la natación”.

Mística olímpica y la meta de medio segundo
El programa de Stanford, bajo entrenadores como Dan Schemmel y Mike Stephens, fue clave. “El programa es reconocido porque hace diez o veinte años es uno de los que tiene mayor cantidad de olímpicos en Estados Unidos; por eso quise entrenar ahí”, confesó.
A pesar de registrar una marca con la que habría nadado en París 2024, el velocista ya proyecta el siguiente ciclo con confianza. “Nada es fácil en la vida y mucho menos clasificar a los Juegos Olímpicos. El año pasado rompí el récord mexicano en 100 libre y ya vimos que sí se puede. Siento que bajar medio segundo en el 100 libre es una meta muy posible, ya lo he hecho en relevos; entonces no veo por qué, sin quitar el sueño, no sea capaz de lograrlo. Vamos a seguir trabajando para eso”, sentenció.
Verse en el escenario de Los Ángeles 2028 le emociona: “Claro que sí, si no te visualizas nunca llegarás. Estoy muy emocionado de llegar a esa meta tan grande”, concluyó el nadador más rápido del país.
Andrés es apoyado en las gradas del Complejo Acuático Juan Pablo Duarte de Santo Domingo por sus padres, Walter Dupont, y su madre, Ivette Cabrera, una de las gemelas del programa Chiquilladas.
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