Miembros de la UEFA acordaron boicotear torneos de la FIFA en protesta por el plan del presidente del organismo, Gianni Infantino, de inyectar capital privado para la Copa del Mundo. Confirmaron en un comunicado que “no participarán en competiciones FIFA”.
Luego que se diera a conocer que Gianni Infantino quiere crear una empresa de 20.000 millones de dólares para gestionar la Copa del Mundo con inversores privados, incluida la familia Kushner (ligada a Donald Trimp), la UEFA, el organismo rector del futbol europeo, lo criticó de inmediato y este jueves confirmaron su posicionamiento.
“La UEFA y sus 55 federaciones miembro permanecen unidas. Rechazamos de forma unánime e inequívoca la propuesta de la FIFA de transferir la propiedad de la Copa Mundial y otras competiciones de la FIFA a inversores privados”, inicia el comunicado de prensa del ente de Europa.

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El presidente de la FIFA en sus redes sociales personales lanzó un mensaje en donde trató de calmar los reclamos de la UEFA, pero el organismo a cargo de Aleksander Čeferin reiteró que la Copa del Mundo y el futbol no pertenecen a nadie, además que el torneo no puede ser entregado a ningún inversor privado.
“La Copa del Mundo no puede considerarse un producto de inversión. Es uno de los mayores legados deportivos del fútbol. Se ha construido a lo largo de generaciones gracias al trabajo de jugadores, selecciones nacionales y aficionados de todos los continentes. Ninguna parte de ella debería entregarse jamás a inversores privados. La Copa del Mundo no está en venta”, agrega el comunicado de la FIFA.
El resto del comunicado de la UEFA
“Resulta irresponsable e indefendible que una propuesta de tal trascendencia para el futbol se haya concebido en secreto y se haya llevado al borde de su aprobación sin una consulta significativa con los responsables de la gestión del deporte. Esto no solo representa una profunda falta de liderazgo, sino también una abdicación del deber de la FIFA como garante del futbol mundial.
Las federaciones nacionales de todo el mundo se enfrentan ahora a un ultimátum: aceptar la toma irreversible de las competiciones más importantes del fútbol o atenerse a las consecuencias. No se trata de una «decisión democrática», sino de un gobierno basado en la intimidación: un acto de coerción indigno de una institución encargada de la gestión del futbol mundial.
Pero nuestra oposición va mucho más allá del procedimiento.
En el momento en que los inversores externos adquieren participaciones en las competiciones de la FIFA, el futbol cambia para siempre. La rentabilidad comercial se convierte en una obligación permanente. Las expectativas de los inversores se transforman en una presión diaria. A partir de ese momento, cada decisión sobre el calendario internacional, cada decisión sobre los formatos de competición y cada decisión que moldea el futuro del futbol ya no se rige por lo que más beneficia al deporte, sino por lo que más beneficia a los accionistas.
Este modelo no tiene cabida en el futbol mundial. El futuro del fútbol no puede estar condicionado por las expectativas de quienes priorizan maximizar sus beneficios económicos. Tampoco pueden los intereses de las federaciones nacionales, las ligas, los clubes, los jugadores y los aficionados quedar subordinados a las ganancias de los inversores. El futbol no puede hipotecar su futuro por dinero.
La postura de Europa es clara. Jamás legitimaremos este modelo. Nadie tiene la autoridad moral para vender aquello que simplemente custodia para la próxima generación.
Como resultado del debate de hoy, ninguna selección nacional de la UEFA participará en ninguna competición de la FIFA mientras estas propuestas sigan vigentes, a menos que esta propuesta se haya abandonado en su totalidad y se hayan dado garantías vinculantes de que la FIFA nunca más abrirá su gobernanza ni sus competiciones a la propiedad privada.
Que nadie lo dude: la UEFA y sus federaciones nacionales se opondrán a estos planes con absoluta determinación.
Hay momentos en que las instituciones no son juzgadas por lo que están dispuestas a aceptar, sino por lo que se niegan a ceder. Este es uno de esos momentos.
Hay cosas demasiado importantes como para venderlas. La Copa Mundial de la FIFA pertenece al futbol. Siempre será así. Y mientras Europa tenga voz, jamás estará a la venta".
aar

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