Christophe Gans falla

Terror en Silent Hill: Regreso al infierno, lo que da miedo es cómo decepciona

El accionar del protagonista nunca logra interesar al espectador; la película no asusta, pero se incluyen algunas referencias que seguramente disfrutarán los fans

Terror en Silent Hill Regreso al infierno
Terror en Silent Hill Regreso al infierno Foto: Especial

A 20 años de la primera incursión al universo Silent Hill por parte de Christophe Gans, uno podría pensar que, tras los medianos resultados conseguidos, para esta nueva oportunidad habría depurado el ejercicio y sacaría el máximo provecho de tener como base la que es considerada una de las mejores entregas del ya mencionado videojuego de survival horror lanzado por Konami, la cual no por nada tuvo un remake para Play Station 5.

Por desgracia, aunque el director francés mantiene algunos de los que fueron sus pocos aciertos durante aquella ocasión, dígase la producción y el diseño, aquí es el desgano en el desarrollo que conduce a la esterilidad, lo que termina por dar al traste con su propuesta.

Así entonces, no hay mucho que reclamarle en cuanto a la recreación de los escenarios opresivos traídos desde el mundo de las consolas, que parecieran desgarrar los tejidos de la realidad y supurar fluidos infecciosos mientras por ellos deambulan emblemáticas criaturas de pesadilla como el imponente Cabeza de Pirámide y las convulsas enfermeras sin rostro, todas aquí tratadas con el mismo respeto y esmero estético para conservar el inquietante efecto que suelen provocar.

Además, la alusión a la experiencia gamer, incluyendo su variante en primera persona, se completa con deformaciones espáciales producto de los enrarecidos cambios de perspectiva, y el uso de la cámara subjetiva que por momentos también se escurre furtiva entre los rincones o se cuelga a las espaldas de los personajes.

El problema es que las motivaciones y el accionar del protagonista interpretado por Jeremy IrvineTurbulence (2025)—, un joven pintor obsesionado con reencontrar a quien fuera el amor de su vida, son tan simples, y su desarrollo tan vago, que nunca logran interesar al espectador. Y tal falta de elaboración provoca que ante los requerimientos de la narrativa cinematográfica una trama que funciona a la perfección en el mundo de las consolas quede reducida a lo meramente anecdótico y los puntos de tensión se diluyan irremediablemente.

A ello se debe que el inquietante despliegue de símbolos nunca logre entrar en comunión con el supuesto proceso emocional del que nos están hablando, y lo que pretendía ser una espeluznante e intensa introspección sobre la culpa se quede sólo en un aburrido y melodramático pasaje con uno que otro sobresalto genérico dentro de una ostentosa pero fallida casa de terror de feria que no asusta, eso sí hay algunas referencias que seguramente disfrutarán los fans, pero nada más.

Con Terror en Silent Hill: Regreso al infierno hay muy poco de lo que anuncia el agregado del título, lejos han quedado esos interesantes apuntes que daba Gans con películas como Pacto con lobos (2001).

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