Estados Unidos ya seguía la pista de Audias Flores Silva, alias “El Jardinero”, desde hace casi una década. De acuerdo con la acusación federal en su contra, autoridades e informantes documentaron durante años las actividades del presunto mando del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG), a quien Washington señala por coordinar envíos de cocaína, heroína y metanfetamina hacia territorio estadounidense y por trasladar ganancias ilícitas de regreso a México.
La vigilancia arrancó, al menos, en 2016, según la acusación federal integrada en el Distrito de Columbia. Los reportes no sólo apuntaron al nombre del presunto operador criminal. También incluyeron placas de tractocamiones, cruces por la frontera norte y movimientos de dinero ligados al tráfico de drogas.
En las rutas investigadas por autoridades estadounidenses se encuentran varios caminos entre Tamaulipas y Texas. El expediente menciona movimientos por Nuevo Laredo, Reynosa, Laredo y McAllen, antes de que la droga llegara a otros puntos de Estados Unidos, entre ellos Texas, Illinois, Georgia, Carolina del Norte y Carolina del Sur.
La lista de vigilancia se amplía hasta Chicago, ciudad que aparece como un centro para concentrar ganancias en efectivo, dato que amplía el caso más allá del traslado de narcóticos y coloca el rastreo del dinero como parte central de la pesquisa federal de Estados Unidos.
Ese seguimiento se confirmó con dos importantes decomisos de cocaína registrados en 2017. El primero ocurrió el 6 de enero en McAllen, Texas, donde autoridades estadounidenses localizaron cerca de 45 kilos en un vehículo pesado que había cruzado desde México. El segundo caso se registró el 13 de octubre en Laredo, con otros 40 kilos ocultos en una unidad similar.
Un testigo cooperante sostuvo ante los investigadores que los tractocamiones servían para transportar grandes cargamentos de droga con destino a Estados Unidos y efectivo obtenido por la venta de esas sustancias. La frase resume el centro de la pesquisa. No se trataba sólo de ubicar paquetes, sino de reconstruir una ruta de ida y vuelta entre narcóticos y dinero.
A partir de esos datos, el expediente colocó a Flores Silva dentro de una red con capacidad para mover droga desde México y canalizar recursos hacia la estructura del CJNG. La acusación, presentada originalmente en agosto de 2020, señaló al Jardinero como parte de una conspiración para fabricar y distribuir drogas sintéticas con destino al mercado estadounidense.
Para mayo de este año el Departamento de Justicia endureció el caso. Un gran jurado federal amplió los cargos contra “El Jardinero” y agregó señalamientos por tráfico de metanfetamina, uso de arma de fuego durante un delito de narcotráfico y conspiración para lavar dinero. La imputación mantiene como eje el paso de drogas hacia Estados Unidos y el retorno de utilidades a México.
“Audias Flores Silva está acusado de traficar enormes cantidades de cocaína, heroína y metanfetamina hacia nuestro país y canalizar las ganancias de regreso a México”, declaró A. Tysen Duva, fiscal adjunto de la División Criminal del Departamento de Justicia.
Con esa actualización, la causa penal dejó atrás el marco inicial de cocaína y heroína. Si un tribunal lo declara culpable, Flores Silva enfrentaría un mínimo de 10 años de prisión y un máximo de cadena perpetua.
Washington ya había señalado a “El Jardinero” desde 2021. La Oficina de Control de Activos Extranjeros del Departamento del Tesoro lo incluyó en su lista de narcotraficantes significativos bajo la Ley Kingpin y lo describió como comandante regional del CJNG con control sobre zonas de la costa del Pacífico, entre ellas Nayarit.
El lugar donde las autoridades detuvieron a “El Jardinero” también formaba parte del expediente desde hace años. De acuerdo con un testigo citado por la justicia estadounidense, Flores Silva habría comprado terrenos en El Trapiche, localidad de La Yesca, Nayarit, desde 2007 para sembrar amapola y producir heroína. La acusación añade que el declarante observó cultivos en la zona catorce años después.
Para enero del año pasado, las autoridades ya habían detectado visitas frecuentes de Flores Silva a ese punto, con lo que iniciaron las tareas de seguimiento. Meses después, el presunto mando del CJNG cayó en el Rancho El Mirador, a unos 15 kilómetros de ese punto.
Quince días después, un nuevo movimiento judicial confirmó que el interés de las autoridades estadounidenses no terminó con la detención en México. El 14 de mayo, el Departamento de Justicia anunció la acusación sustitutiva y atribuyó la investigación a Seguridad Nacional y a la División de Operaciones Especiales de la DEA, con apoyo de la Oficina de Asuntos Internacionales.
Terrance Cole, administrador de la DEA, afirmó que “El Jardinero creyó que asumiría el control” del CJNG y agradeció a la Secretaría de Marina por la captura en México. La declaración ubicó el caso dentro de la ofensiva estadounidense contra los mandos de cárteles mexicanos, pero el expediente deberá avanzar en tribunales antes de cualquier condena.
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