Un video atribuido al frente de guerra en Ucrania muestra a combatientes latinoamericanos entre drones, armas y equipo táctico, mientras uno de ellos lanza vivas a “La Chapiza” y al Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG). La grabación aparece después de reportes de inteligencia que han puesto bajo la lupa la llegada de extranjeros a ese conflicto para adquirir conocimientos militares que después pueden trasladarse al crimen organizado.
“Algunos vienen aquí para aprender a matar con un dron de 400 dólares y luego venden ese conocimiento al mejor postor”, advirtió un funcionario del servicio de seguridad ucraniano citado por Intelligence Online en una investigación sobre mexicanos y colombianos que habrían despertado sospechas dentro de unidades extranjeras.
La filmación transcurre en una zona boscosa. Alrededor de quien graba aparecen varios hombres con uniforme militar, chalecos, cascos y otro equipo de combate. Algunos conversan en distintos idiomas mientras descansan después de lo que el autor del video identifica como una misión.

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En el terreno se observan varios drones, junto con armamento y equipo táctico. Entre los objetos visibles figuran dispositivos empleados para operaciones con aeronaves no tripuladas y al menos un lanzagranadas. Varios integrantes llevan bandas azules alrededor de ambos brazos, un distintivo utilizado con frecuencia por fuerzas ucranianas para identificarse en el campo de batalla.

“¡Saliendo de la misión, a la verga!”, se escucha decir al hombre que sostiene el teléfono. La cámara recorre al grupo hasta que uno de los combatientes señala a otro y suelta una referencia directa al narcotráfico mexicano. “Él estuvo en la Chapiza”, afirma.
El señalado queda entonces en primer plano. “Pura Chapiza y puro Cártel Jalisco, cuatro letras a la verga”, responde. Desde detrás de la cámara llega una reacción breve. “Así nomás”.
La grabación continúa hacia otro hombre que permanece sentado entre el resto del grupo. Quien filma cambia entonces el tono y lanza “¡Slava Ukraini, a la verga!”. El combatiente contesta con la misma expresión, cuyo significado es “Gloria a Ucrania”.
Esta frase tiene además un peso institucional dentro del conflicto. El Parlamento ucraniano la incorporó en 2018 como saludo oficial de las Fuerzas Armadas y de la Policía Nacional, acompañado por la respuesta “Heroiam slava”, traducida como “Gloria a los héroes”.
Frente al teléfono aparece después quien registra la escena. “¡Viva México, viva Colombia, viva Panamá!”, grita antes de que termine el fragmento. Las referencias permiten advertir la presencia de latinoamericanos, pero hasta ahora no existen datos públicos que establezcan sus identidades, nacionalidades, unidad militar o una relación comprobada con organizaciones delictivas.
Las cintas azules tampoco permiten identificar por sí solas al grupo. Human Rights Watch ha documentado su utilización frecuente entre tropas ucranianas como mecanismo de reconocimiento en combate. Uniformes, distintivos y armamento pueden ofrecer elementos de contexto, pero no bastan para acreditar la pertenencia a una fuerza específica.
El material circuló acompañado de afirmaciones que presentan a sus protagonistas como mercenarios ligados al CJNG. Entre quienes lo difundieron figura el bloguero ucraniano Anatoliy Shariy, quien reprodujo la referencia a La Chapiza, aunque su publicación no proporciona nombres, ubicación verificable o datos sobre el origen del archivo.
Desde 2025, sin embargo, servicios de inteligencia comenzaron a revisar precisamente ese riesgo. Defense News, con base en información de Intelligence Online, reportó que el Centro Nacional de Inteligencia (CNI) de México alertó al Servicio de Seguridad de Ucrania sobre mexicanos que habrían ingresado a formaciones extranjeras con interés particular en aprender el manejo de drones FPV.
La investigación también alcanzó a ciudadanos colombianos y puso atención sobre grupos hispanohablantes de la Legión Internacional en zonas de combate de Donetsk y Járkov. El interés no estaba sólo en la presencia de latinoamericanos, sino en el conocimiento que podían adquirir sobre aeronaves no tripuladas, explosivos y tácticas desarrolladas durante más de cuatro años de guerra.
Especialistas consultados pidieron cautela ante la falta de pruebas que demostraran una estrategia formal de los cárteles para enviar integrantes al conflicto. Manuel Morato, presidente del Instituto de Debate y Análisis de Políticas de Seguridad, consideró plausible ese desplazamiento porque “Ucrania es un campo de maniobras perfecto”. Juan Jaramillo, investigador de InSight Crime, describió al país como “un laboratorio” de nuevas armas, aunque advirtió que entonces no había evidencia independiente suficiente para afirmar que miembros de organizaciones mexicanas viajaran directamente al frente.

A mediados de agosto de este año, una investigación del Financial Times aportó otro elemento. Autoridades ucranianas detectaron entre los aspirantes extranjeros de sus unidades de combate a colombianos con antecedentes o nexos criminales y rechazaron algunos ingresos. Taras Palianytsia, oficial del Centro de Reclutamiento Extranjero del Ministerio de Defensa, explicó que algunos solicitantes fueron enviados de regreso a su país.
México también ha documentado la contratación de personal extranjero con preparación militar. En junio de 2025, Omar García Harfuch, secretario de Seguridad y Protección Ciudadana, informó sobre la captura en Michoacán de 12 colombianos relacionados con la explosión de una mina que mató a ocho militares en Los Reyes. Nueve habían pertenecido a las Fuerzas Armadas de Colombia y otros tres contaban con preparación castrense.
“Tenemos un patrón de reclutamiento de este tipo de perfiles por parte de grupos delictivos de nuestro país”, señaló entonces García Harfuch.
El conocimiento sobre drones ocupa una parte central de esa preocupación. Henry Ziemer, investigador del Center for Strategic and International Studies, ha advertido sobre veteranos colombianos de Ucrania que posteriormente aparecen contratados por organizaciones mexicanas y pueden transmitir experiencia en vigilancia aérea, reconocimiento, adaptación de explosivos y ataques con aeronaves no tripuladas.
Robert Bunker, fundador de Small Wars Journal–El Centro, ha documentado además el uso de drones por parte del CJNG, el Cártel de Sinaloa y otros grupos para observación, inteligencia y ataques con cargas explosivas. El desarrollo de esas capacidades convirtió la experiencia acumulada en Ucrania en un conocimiento con valor para actores criminales fuera del conflicto europeo.
Estados Unidos también observa esa evolución desde la frontera. Este lunes, Reuters reportó que el Ejército estadounidense registró 378 incursiones de drones procedentes de México durante los 30 días previos y destruyó 11 aparatos atribuidos a organizaciones criminales desde agosto. Los mandos aclararon que la mayoría corresponde todavía a equipos comerciales utilizados principalmente para vigilancia, lejos de las capacidades desarrolladas en el campo de batalla ucraniano.
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