La Presidenta Claudia Sheinbaum Pardo reconoció la vocación humanitaria de las Fuerzas Armadas y sostuvo que su grandeza no depende únicamente de su capacidad operativa, sino de la solidaridad con la que auxilian a la población durante las emergencias. Al encabezar el 60 aniversario del Plan DN-III-E, destacó que el Ejército, la Fuerza Aérea y la Guardia Nacional tienen entre sus principales responsabilidades la protección de la vida y el acompañamiento a las familias que enfrentan desastres.
Durante la ceremonia en el Aeropuerto Internacional Felipe Ángeles (AIFA), en Zumpango, Estado de México, la mandataria recordó las labores de rescate y asistencia que presenció tras las lluvias extraordinarias de 2025, cuando cinco entidades sufrieron inundaciones y daños en caminos, viviendas y comunidades. Afirmó que aquella experiencia le permitió conocer de cerca el esfuerzo del personal militar y la sensibilidad con la que atiende a quienes pierden su patrimonio.
“Vi a mujeres y hombres que no permanecen ajenos al dolor de las familias, que hacen suyo el sufrimiento de quienes lo pierden todo, que ponen sus manos, su esfuerzo y su corazón al servicio de quienes necesitan ayuda”, expresó ante los integrantes de las instituciones castrenses.

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Sheinbaum relató que durante las labores de auxilio observó a soldados enfrentar el agua y el lodo, rescatar personas, distribuir alimentos y restablecer las vías de comunicación. Señaló que detrás de esas acciones existe una disposición de servicio que supera el cumplimiento de las órdenes de sus superiores.
A partir de esa experiencia, la titular del Ejecutivo federal hizo un reconocimiento al personal que participa en la atención de contingencias, tanto dentro como fuera del territorio nacional. Subrayó que las jornadas de trabajo, el esfuerzo físico y la cercanía con las víctimas constituyen una expresión del carácter humanitario de las instituciones militares.
“Porque la grandeza de nuestras fuerzas armadas no está solamente en su disciplina, su preparación y su fortaleza, está también en su calidad humana, en su vocación de servicio y en su compromiso con el pueblo de México”, manifestó.
El mensaje presidencial también abordó el origen histórico del Ejército mexicano y su relación con la sociedad. Sheinbaum recordó que las actuales Fuerzas Armadas surgieron de la Revolución Mexicana y de la lucha por restablecer el orden constitucional después del golpe de Estado contra Francisco I. Madero.
La mandataria explicó que esa trayectoria permite comprender los valores de patriotismo, lealtad y defensa de la soberanía que atribuyó a las instituciones castrenses. Añadió que sus integrantes provienen de las familias mexicanas y comparten principios como la solidaridad, la fraternidad y el amor a la patria.
“Su raíz está en la defensa de la voluntad popular, de la soberanía y de la dignidad de nuestro pueblo y nuestra nación”, afirmó al referirse a la identidad del Ejército, la Fuerza Aérea, la Guardia Nacional y la Armada.
La presidenta también recordó la figura del general Felipe Ángeles, cuyo nombre lleva el aeropuerto que albergó la conmemoración. La mandataria lo describió como un militar de convicciones humanistas y pensamiento pacifista, para quien el ejercicio de las armas debía mantener un compromiso con la justicia y la dignidad de las personas.
Al recordar sus ideas, recuperó la frase “nada es sagrado excepto el hombre” y sostuvo que “la verdadera fuerza también se expresa en la capacidad de proteger y de servir”. Con esa referencia, vinculó el pensamiento del militar revolucionario con las tareas que el personal de la Secretaría de la Defensa Nacional (Defensa) desarrolla mediante el mecanismo de auxilio a la población civil.
La mandataria insistió en que rescatar a una persona, llevar víveres a localidades incomunicadas, retirar escombros o recuperar caminos constituye mucho más que una obligación institucional. Consideró que estas tareas representan una forma de fraternidad hacia quienes atraviesan situaciones de pérdida y emergencia.
“Gracias por sus jornadas interminables, por su esfuerzo, por su entrega, por poner siempre por delante el bienestar de los demás”, expresó al dirigirse a los militares. También reconoció su participación en las misiones humanitarias internacionales y el apoyo que brindan a comunidades fuera de México.
Con ese mensaje, Sheinbaum cerró su intervención mediante un agradecimiento a quienes participan en las operaciones de rescate y recuperación. Sostuvo que el Plan DN-III-E refleja la capacidad de los mexicanos para responder de manera solidaria ante la adversidad y acompañar a las familias durante sus momentos más difíciles.
Más de 87 mil intervenciones militares en seis décadas
El secretario de la Defensa Nacional, general Ricardo Trevilla Trejo, informó que desde 1966 las Fuerzas Armadas han aplicado el Plan DN-III-E en más de 87 mil emergencias de distinta naturaleza, mediante operaciones de protección civil, búsqueda, rescate y asistencia humanitaria.
Durante su intervención, el mando militar explicó que el personal actúa ante los desastres sin esperar instrucciones específicas y otorga prioridad al auxilio de las comunidades. Afirmó que esta disposición responde tanto a sus obligaciones constitucionales como a la relación histórica del Ejército con la sociedad.
“Al aplicar este plan cumplimos un mandamiento constitucional”, sostuvo Trevilla, quien añadió que, en circunstancias de emergencia, “ningún precepto legal motiva e impulsa más al soldado, como lo hace el amor que profesamos a nuestro pueblo”.
La estrategia tiene sus antecedentes en 1965, cuando el entonces secretario de la Defensa Nacional, Marcelo García Barragán, instruyó la incorporación de un apartado de auxilio a la población civil dentro del Plan de Defensa Nacional número 3. El anexo E dio origen a la denominación que conserva hasta la actualidad.
Su presentación oficial ocurrió el 17 de junio de 1966. Cuatro meses después, en octubre, las tropas aplicaron por primera vez el mecanismo ante los efectos del huracán Inés, que provocó el desbordamiento de los ríos Pánuco y Tamesí en Tamaulipas y Veracruz. Según los datos expuestos por Trevilla, aquella emergencia destruyó alrededor de 2 mil 500 viviendas.
A lo largo de las décadas siguientes, la institución intervino ante terremotos, huracanes, erupciones volcánicas e inundaciones. El general recordó que la experiencia acumulada, particularmente durante el sismo de 1985, sirvió como referencia para la organización del Sistema Nacional de Protección Civil.
Trevilla señaló que las autoridades militares actualizaron sus procedimientos y fortalecieron sus recursos ante los riesgos asociados con fenómenos climáticos, emergencias sanitarias y contingencias de otra naturaleza. Actualmente, el Plan de Defensa Nacional número 8 incorpora capacidades especializadas para responder a esos escenarios.
Entre ellas mencionó el Batallón de Atención a Emergencias, el Centro Estratégico Militar de Acopio, la Fuerza de Apoyo para Casos de Desastre y siete batallones de ingenieros que disponen de maquinaria pesada en puntos estratégicos del país.
Las capacidades operativas, explicó, permitieron atender situaciones como la pandemia de COVID-19, los daños del huracán John en 2024 y las lluvias extraordinarias que afectaron Hidalgo, Puebla, Querétaro, San Luis Potosí y Veracruz durante 2025.
Otro de los datos que presentó el secretario de la Defensa Nacional corresponde a las misiones internacionales. Desde 1996, México ha proporcionado asistencia humanitaria en 99 ocasiones a 30 países mediante contingentes militares.
El general destacó que durante la actual administración participaron en operaciones de auxilio en Estados Unidos y Venezuela. Asimismo, agradeció las aportaciones de la sociedad mexicana, que contribuye con donaciones para las familias afectadas por desastres.
Como parte de la conmemoración, la Sedena anunció 869 distinciones de desempeño correspondientes a 2026. De ese total, 833 reconocen labores del Plan DN-III-E y 36 corresponden a misiones de ayuda humanitaria.
La presidenta encabezó la entrega de 50 reconocimientos a integrantes del Ejército, la Fuerza Aérea y la Guardia Nacional durante la ceremonia. Las autoridades militares distribuyeron los 819 restantes de manera simultánea en distintas entidades del territorio nacional.
En el acto también participaron 21 aeronaves de ala rotativa que formaron parte de las operaciones de auxilio durante las inundaciones de 2025. La institución recordó que aquella contingencia requirió el mayor puente aéreo en la historia de la aplicación del mecanismo militar de protección civil.
Otro momento de la ceremonia correspondió al retiro de Ahorro, un perro rescatista del Ejército mexicano que acumuló siete años y tres meses de servicio. El ejemplar participó en operaciones posteriores al sismo de 2017 en Chiapas y al huracán Otis de 2023 en Guerrero, donde contribuyó a localizar personas con vida.
La institución también recordó a los 68 militares que han perdido la vida en cumplimiento del deber durante las seis décadas de operaciones humanitarias. El reconocimiento formó parte del material conmemorativo que las autoridades presentaron ante los asistentes.
Al concluir los actos, se rindió homenaje a las mujeres y los hombres que han participado en estas tareas desde 1966. La presidenta también develó una placa que reconoce el servicio del Ejército, la Fuerza Aérea y la Guardia Nacional durante 60 años de auxilio a la población mexicana.
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