BRÚJULA ECONÓMICA

Empleo 2025, con saldo negativo

Arturo Vieyra<br>*Esta columna expresa el punto de vista de su autor, no necesariamente de La Razón.<br>&nbsp;<br>
Arturo Vieyra*Esta columna expresa el punto de vista de su autor, no necesariamente de La Razón.  Foto: larazondemexico

El crecimiento de la economía mexicana de apenas 0.7% durante el año pasado estuvo directamente asociado a un desempeño desfavorable del mercado laboral, particularmente en términos de calidad del empleo, donde el deterioro fue significativo.

De acuerdo con la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE) del Inegi, en 2025 se generaron poco más de un millón de empleos y la tasa de desocupación se ubicó en 2.4% de la Población Económicamente Activa (PEA). A primera vista, estas cifras sugieren solidez. Sin embargo, un análisis más detallado revela un deterioro relevante en la composición y calidad de los nuevos puestos de trabajo.

Al cierre de 2025 se registró la creación de 1.05 millones de empleos respecto a 12 meses antes, lo que implicó un crecimiento anual de 1.8%. No obstante, la baja tasa de desocupación no necesariamente refleja condiciones holgadas en el mercado laboral. En particular, la disminución en la tasa de participación incidió de manera importante: cerca de un millón de personas en edad de trabajar no buscaron empleo. De haberlo hecho, la tasa de desocupación habría sido considerablemente mayor.

El primer cuestionamiento a lo que podría interpretarse como una expansión vigorosa del empleo radica en su composición: la totalidad del aumento neto se concentró en la informalidad. En efecto, la ENOE reporta que en diciembre se perdieron 104 mil empleos formales respecto al año previo, mientras que se crearon 1.16 millones de puestos informales. Como resultado, la tasa de informalidad laboral repuntó a 54.6%, 0.9 puntos porcentuales por encima del nivel observado un año antes. Así, alrededor de 33 millones de trabajadores se desempeñan en condiciones de informalidad en México.

Otro indicador que confirma el deterioro en la calidad del empleo es la tasa de condiciones críticas de ocupación. Este indicador mide la proporción de la población ocupada que: i) trabaja menos de 35 horas semanales por razones de mercado; ii) labora más de 35 horas con ingresos inferiores al salario mínimo; o iii) trabaja más de 48 horas percibiendo hasta dos salarios mínimos.

En 2025, este indicador mostró un incremento relevante. Con base en estimaciones del Inegi (con salarios equivalentes, base enero 2025), la tasa aumentó 3.2 puntos porcentuales respecto a 2024, para ubicarse en 38.5% de la población ocupada. En otras palabras, casi dos quintas partes de los trabajadores se encuentran en condiciones laborales críticas. Esto implicó que aproximadamente 2.3 millones de personas adicionales transitaran hacia esquemas de empleo con características precarias durante el último año.

En consecuencia, los datos del Inegi sugieren que en 2025 se profundizó el sesgo negativo en la calidad del empleo. A pesar del crecimiento neto en el número de ocupados, de la reducción anual en la subocupación y la baja tasa de desempleo, el deterioro cualitativo es evidente, tanto por el incremento en las condiciones críticas de ocupación como por el desplazamiento hacia la informalidad.

Sectorialmente, el deterioro se asocia con la pérdida de empleo en actividades como manufacturas y servicios sociales y profesionales, tradicionalmente vinculadas a mayores niveles de formalidad. En contraste, los incrementos se concentraron en comercio, servicios turísticos y el sector primario, ramas caracterizadas por menores grados de formalización. Asimismo, la mayor destrucción de empleo se observó en grandes establecimientos, lo que refuerza la hipótesis de una recomposición hacia unidades económicas de menor escala y productividad.

La reactivación económica mediante un repunte sostenido de la inversión resulta indispensable para fortalecer la generación de empleo formal y de mayor calidad. De lo contrario, existe el riesgo de que los avances alcanzados en años recientes en materia laboral se diluyan ante un entorno de bajo crecimiento y precarización creciente del mercado de trabajo.

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