• Asuntos demasiado relevantes
Lo que levantó varias cejas ayer fue la repentina salida del ahora exfiscal especializado Ulises Lara, quien dejó también la vocería de la FGR y la responsabilidad de ser el segundo al mando en ese organismo autónomo. Nos señalan que los “motivos personales” por los que dejó la Fiscalía General de la República fueron más relevantes que los asuntos relevantes que debía investigar. Pasaron apenas seis meses desde que fue nombrado por la fiscal Ernestina Godoy. Comentan los que siempre están pensando mal que la renuncia de Ulises coincide con la realización de supuestas tareas distintas y en espacios diferentes a los que debería tener por su cargo. Desde luego que nadie ha acreditado que eso provocara la renuncia, pero no deja de causar ruido. Nos señalan también quienes no olvidan que sin Lara en la FGR, el senador Javier Corral ya no tendrá quién lo defienda, pues hay que recordar que el exfiscal —quien entonces era parte de la FGJCDMX— acudió a rescatar al exgóber de Chihuahua cuando las autoridades de ese estado andaban detrás de él, por lo que, dicen, es muy seguro que alguien lo va a extrañar. Tsss.
Nos cuentan que el cierre del primer periodo de sesiones de la Suprema Corte de Justicia de la Nación sirvió para que se enviaran varios mensajes hacia el interior del propio pleno, en el que, durante los debates que tuvieron ahí ligar, no pocas veces salieron a relucir desde gestos de desaprobación hasta abiertas rispideces entre ministros —las cuales terminaron dando de qué hablar y no siempre para bien— del máximo tribunal constitucional. En distintas intervenciones, nos dicen, predominó un llamado a la reconciliación, al respeto entre pares y a privilegiar el diálogo institucional. Uno de los mensajes que mejor se escuchó fue el del ministro Giovanni Figueroa, quien recordó que la justicia constitucional sólo puede construirse con deliberación colegiada. Afirmó que “la verdadera defensa de los derechos humanos es producto del trabajo deliberativo y colegiado, no de la imposición”. Un cierre que pareció apostar por la unidad de la nueva integración de la Corte.
Quienes conocen de cerca la dinámica de los partidos satélite, nos aseguran que hacia allá se perfila la relación entre Morena y el partido de reciente creación llamado PAZ, que antes se llamó Partido Encuentro Social y Partido Encuentro Solidario. Y es que, a pesar de tener orígenes, ideologías e intereses en teoría distintos, en la práctica desde hace ya muchos años ese instituto político —que con distintos nombres ha encabezado siempre Hugo Eric Flores— se ha plegado a los designios de Morena, lo cual le ha permitido existir y acceder a financiamiento público. Y nos dicen que así será nuevamente. “Él decidió emprender el camino a realizar, construir un nuevo partido; está en su derecho y se va a mantener en Morena. No tenemos ningún inconveniente. Ahora con Hugo Eric, ¿qué tenemos? Coincidencia política. Yo estoy segura de que va a seguir apoyando el proyecto legislativo de la Cuarta Transformación, independientemente del tema de su partido”, refirió ayer la jefa de los morenistas, Ariadna Montiel. Ahí el dato.
Nos advierten que después de casi un mes de calma tras el levantamiento del plantón de la CNTE en el Centro Histórico de la CDMX —que amagó con boicotear el Mundial— la Coordinadora convocó a una nueva movilización en la capital del país este jueves. Nos han explicado que este nuevo emplazamiento puede ser el primero de varios, ahora bajo iniciativas más locales, pues lo que veremos mañana 16 de julio, nos explican, responde sólo a reclamos puntuales que hará la Sección 9 de la Ciudad de México porque, según el afiche de su llamado, las autoridades educativas les han incumplido en acuerdos alcanzados durante las mesas de trabajo tripartitas, es decir, las que celebraron los maestros con el Gobierno federal y el Gobierno capitalino. De ahí que, como nos señalan, si ahora se va a tratar de revisar los cumplimientos de las concertaciones alcanzadas por entidad federativa, podríamos ver protestas, bloqueos o movilizaciones por sección de esa organización magisterial. Lo que estará por verse, también nos plantean, es si estas movilizaciones ocurrirán en las entidades federativas o la CDMX o en ambas. Mientras, agárrense.
Vaya embrollo en el que, nos dicen, quedó metida la ministra de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, María Estela Ríos, cuyo nombre fue referido por la Presidenta Claudia Sheinbaum, para que explique las razones por las que concedió una suspensión que impide al Congreso de Nuevo León continuar con el juicio político que inició contra el gobernador de Nuevo León, Samuel García. Si bien en la Mañanera del Pueblo se expuso que la ministra habría considerado que separar al mandatario estatal de su cargo podría ocasionar un daño significativo al Gobierno de esa entidad federativa, la mandataria insistió en que Ríos debe explayarse más para que no quede ninguna duda o, como señalan algunos, se descarte cualquier anomalía tras ese delicado asunto. “Hay que leer los argumentos más allá”, observó la Presidenta, quien en un ejercicio de moderación invitó también a estudiar cuáles son las pruebas que tiene el Congreso de NL, que inició el referido proceso contra Samuel por presunto peculado y enriquecimiento ilícito. Pendientes.
Y hablando de partidos, nadie pudo pasar por alto el oso que protagonizó el Verde Ecologista al querer armar un pleito contra uno de los nuevos del salón —Somos México—, a través de una impugnación que ¡no tenía firma!, un requisito fundamental para que todo trámite llegue a buen puerto o se tome en serio. Este error básico, nos dicen, lo tuvo que señalar el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF), quien tuvo que desechar la queja del Verde por esa pequeña gran omisión. El fallido documento, nos explican, pretendía evidenciar irregularidades relacionadas con un informe de fiscalización ligado al origen del nuevo partido político. ¿A quién se le pasó este detalle? Nos dicen que el del desliz fue el representante suplente del PVEM ante el INE, Fernando Garibay, pues fue él quien se encargó de llevar ese papel a la ventanilla de Oficialía de Partes del árbitro electoral, a su nombre, con membrete y todo, pero, sin la poderosa. Aunque Garibay alegó que sí firmó, aunque de manera electrónica, el TEPJF de plano le dijo que no y que mejor aprenda de su error porque terminó por sepultar las objeciones del partido del tucán. ¡Qué tal!
Sálvese quien pueda
