• Desatienden encarecida petición
Y nos comentan que no. Que al final el llamado de la dirigente nacional de Morena, Ariadna Montiel, a que se detenga la belicosidad entre dos actores relevantes de la 4T en Baja California no fue atendido. Y es que resulta que ayer el exgobernador Jaime Bonilla, quien es hoy arropado por el Partido del Trabajo —en teoría aliado de Morena—, se lanzó con todo contra la gobernadora Marina del Pilar, quien previamente concedió una serie de entrevistas en medios que tienen su sede en la Ciudad de México para dar cuenta de cómo fue víctima de lo que llamó “una emboscada psicológica”, instrumentada por Bonilla, luego de que se conociera el retiro de su visa por parte del gobierno de Estados Unidos. Es sabido que de esa emboscada resultaron los audios que pusieron a la mandataria estatal en medio de una controversia. El ahora petista, nos dicen, no tardó en responder en un comunicado en el que incluye nuevos y más frontales ataques contra su adversaria. “Que asuma su responsabilidad con seriedad y aclare el contenido de las grabaciones por las que los mexicanos la tienen catalogada como una “traidora a la patria”. Uf, ¿pues qué está pasando?
Aun cuando ya se había informado sobre la intervención federal en la Montaña Alta de Guerrero, fue ayer cuando, nos comentan, el gobierno de la Presidenta Claudia Sheinbaum envió una mayor batería de atención, encabezada por la secretaria de Gobernación, Rosa Icela Rodríguez, y el secretario de la Defensa Nacional, el general Ricardo Trevilla. Acudió además, para también reforzar la presencia de la autoridad estatal y la gobernadora Evelyn Salgado. Nos dicen que para constatar el esfuerzo por pacificar la zona, la invitada especial fue Maia Campbell, representante adjunta de la ONU-DH en México, quien pudo observar el funcionamiento de programas como el Tianguis del Bienestar, que distribuye artículos decomisados en aduanas, y el módulo de Sí al Desarme, Sí a la Paz, donde la gente entrega armas de manera voluntaria y anónima a cambio de dinero en efectivo, sin que medie una investigación. Ahí el dato.
“Este pe… no tiene señal, nada”, soltó la diputada priista Lorena Piñón, durante la sesión de la Comisión de Relaciones Exteriores, mientras hacía uso de la palabra el morenista Arturo Ávila, a quien, por cierto, poco se le entendía por, aparentemente, una deficiente conexión. La legisladora hizo la expresión ante la imposibilidad de entender el argumento que esgrimía el también vocero de los guindas —a la hora en que se discutía un punto de acuerdo para condenar los abusos del ICE contra migrantes—, pero también sin darse cuenta de que tenía el micrófono abierto. Así que tanto el dato a propósito de la complicación técnica como el epíteto nada amistoso fue escuchado por todos. Lo oyó, por cierto, el propio Ávila, quien respondió al concluir su fragmentada participación. “No me atrevería a faltarle el respeto, por lo que dijo ahorita, la compañera… ojalá se eleve el nivel de debate…, pero no me extraña, es parte de la escuela, es parte de lo que se ha convertido ni más ni menos que el Partido Revolucionario Institucional… por eso están en el basurero de la historia”. Uf.
• Revés del INE a narrativa de Alito
Nada gustó al dirigente nacional del PRI, Alejandro Moreno, la decisión que tomó ayer la Comisión de Quejas y Denuncias del Instituto Nacional Electoral, que determinó prohibirle que pueda llamar al partido Morena de diversas maneras, entre ellas: narcogobierno, narcopropagandista, narcopolíticos, narcodictadura, Cártel de Morena y narcopartido. Es sabido que todos esos motes eran empleados por el dirigente tricolor como eje de una narrativa partidista en la que son centrales las acusaciones contra Los 10 de Sinaloa —políticos y mandos policiacos a los que la justicia de Estados Unidos ha requerido—. Los consejeros que integran la referida comisión consideraron procedente la adopción de medidas cautelares sobre una serie de publicaciones en las redes de Alito y del tricolor, “al considerar que podrían constituir la imputación de hechos o delitos falsos en perjuicio del partido político denunciante”. Moreno Cárdenas, nos dicen, ha acusado que la democracia no se fortalece silenciando a la oposición ni convirtiendo a las autoridades electorales en un escudo. Y ha dicho que impugnará.
Y hablando de Baja California nos señalan que definitivamente la senadora con licencia de Morena, Julieta Ramírez, quien aspira a ser candidata en esa entidad el próximo año, no pasa por su mejor momento. Y es que ahora se convirtió en una de las primeras figuras en ser acusadas e investigadas formalmente por actos anticipados de campaña. Resulta que la Sala Regional Guadalajara del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación, confirmó —por unanimidad— la sentencia que ordena al Instituto Estatal Electoral de BC echar un vistazo a las acciones de la legisladora para descartar que se haya adelantado al silbatazo inicial. La resolución, nos explican, respalda el fallo del Tribunal de Justicia Electoral de ese estado y deja claro que las publicaciones, apariciones y actividades atribuidas a la morenista merecen ser revisadas. Es decir, todavía no hay sanción, pero tampoco un “aquí no pasó nada”. Nos señalan que esta determinación es un buen ejemplo de la dinámica que llevan los partidos, en especial el guinda, que desarrolla sus procesos internos.
Y fue el exembajador Ken Salazar el que tras verse envuelto en una controversia con el Gobierno de México, por todo el asunto de la extracción de Ismael El Mayo Zambada y su posterior entrega en Estados Unidos —suceso que representó el detonante de una ola de violencia en Sinaloa—, ahora apareció en el principal foro de defensa de los derechos civiles de la comunidad hispana en el país vecino, para, nos comentan, dar un mensaje de unión, un poco más ad hoc con la narrativa que se empuja desde México en medio de un panorama en el que se han trastocados los objetivos compartidos en la región de Norteamérica en materia de integración. “Comparto mi convicción de que la prosperidad futura y la democracia de Estados Unidos dependen de construir una Nueva Alianza Norteamericana con México y Canadá, basada en oportunidades económicas compartidas, fronteras seguras, valores democráticos y respeto mutuo”, refirió Ken, quien, por cierto, ya tiene editorial para vender la versión en español del polémico libro, al menos en lo que respecta a México. Pendientes.
La UNAM, en crisis
