Y fue la senadora sinaloense por el PRI, Paloma Sánchez, la que ayer se paró frente a quien hoy no se entiende con claridad si es morenista o no: Enrique Inzunza. Y le fue poniendo enfrente, una por una, más de media docena de voluminosas carpetas: una de homicidios, otra de personas desaparecidas, de ataques armados, de vehículos robados… Es sabido que quien fuera secretario de Gobierno de Rubén Rocha es el único de los llamados Diez de Sinaloa que no ha querido separarse del cargo ante las acusaciones de la Justicia de Estados Unidos. Incluso se mantiene ocupando un sitio en la primera fila del salón de plenos, desde el que ayer pidió a la legisladora que no le faltara al respeto. Paloma respondió que no lo hacía y que él necesitaba conocer la información del pueblo de Sinaloa, mientras formaba una torre de carpetas. Antes lo había señalado como corresponsable “de la narcoguerra en el estado de Sinaloa”, aunque al mismo tiempo lo exhibió como eslabón débil del oficialismo, nos comentan.
Y nos piden estar pendientes de la reunión que hoy sostengan la Presidenta y el secretario de Economía, Marcelo Ebrard, con el homólogo estadounidense de este último, Howard Lutnick. “Nos han confirmado que mañana estará en la Ciudad de México… para reunirse con la Presidenta Claudia Sheinbaum y este servidor respecto a la relación comercial entre ambos países. Les mantengo informados”, publicó ayer Marcelo. Algo relevante pudiera ser, nos comentan, si se consideran algunos antecedentes. Por ejemplo, los varios encuentros previos que han sostenido el funcionario mexicano y Lutnick. De algunos de éstos, nos comentan —como el efectuado a propósito de la reunión ministerial del G-20— han resultado imágenes en las que ambos hasta divertidos aparecen. Nos recuerdan, por cierto, que en la ruta de negociación entre México y Estados Unidos se perfila una cuarta ronda y que esta visita ocurre en medio de un escenario de cooperación que nada se compara con la realidad que atraviesa la relación que tiene EU con el otro socio comercial: Canadá.
En medio del debate político y legislativo por la iniciativa de ley del Gobierno federal que busca impedir que personas con doble nacionalidad se postulen a la Presidencia de la República o a alguna gubernatura, nos dicen que el desacuerdo puede no sólo venir de la oposición —que ya lo ha expresado— sino del propio movimiento de la 4T. Esto lo supimos en voz del líder de los senadores del PVEM, Manuel Velasco, quien admitió que —al menos en su partido— habría algunas resistencias con ese proyecto, pues hay senadores de su bancada que tienen doble nacionalidad y aunque Velasco dijo que la mayoría de legisladores del partido del tucán apoyarán la medida, el hecho de que haya quienes no estén de acuerdo hace que el éxito de la propuesta esté en duda, pues ya le estarían faltando votos clave. Nos recuerdan quienes ya hicieron cuentas que Morena y sus aliados tienen 86 votos —y eso ya considerando el de Enrique Inzunza—. Todos esos apoyos son necesarios para que la referida ley pase, de tal manera que ninguno de los 14 senadores verdes tendría que votar en contra. Uf.
El que dio la sorpresa, nos dicen, no fue tanto el senador sin partido Manlio Fabio Beltrones, quien regresó a su escaño después de una larga licencia —132 días—, sino el presidente de la Mesa Directiva de la Cámara alta, el mexiquense Higinio Martínez, por la bienvenida que le dio. “Le damos la bienvenida al senador Manlio Fabio Beltrones, que hoy se reincorpora a sus actividades legislativas. Bienvenido, señor senador, es su casa”, le dijo Martínez, en un acto que fue secundado por algunos morenistas con aplausos. Para quienes piensan mal —y luego aciertan— la calidez de la recepción puede que responda más a la coyuntura que a una mera cortesía de la Mesa Directiva, pues, nos hacen ver, en el inicio de un nuevo periodo ordinario de sesiones y con tantas divisiones anticipadas en la 4T, todos los apoyos que la coalición mayoritaria pueda obtener para los próximos proyectos de ley serán útiles, vengan de donde vengan.
Pocos creyeron, nos dicen, la explicación que dio la senadora de Morena, Simey Olvera, a su repentina remoción de la Mesa Directiva de la Cámara alta, apenas unos días después de haber asumido una posición en esa importante tribuna. Y es que lo que muchos pudieron intuir —porque la razón no estuvo clara desde el principio— es que ese cambio coincidió con que la legisladora hidalguense generara revuelo recientemente por haber llevado a su informe de actividades a la actriz Tamara Henaine, imitadora de la Presidenta Claudia Sheinbaum. “No es una cuestión de quítate, ponte, sino es un acuerdo de unidad, un acuerdo del grupo parlamentario”, respondió Simey al ser consultada por este movimiento en el que terminó siendo remplazada por su compañera Claudia Tello. Según Olvera, sólo se sentó en la mesa de honor hasta que Tello pudo asumir el encargo. Dicen que para convencer a la opinión pública de que aquello es verdad, la senadora dijo que ella ya fue parte de la Mesa Directiva y que ahora su corazón apunta a otras responsabilidades, como la presidencia de la Comisión de Estudios Legislativos. ¿Se la darán?
Triste y desolado lucía ayer el salón de plenos de San Lázaro, a juzgar por un video que difundió en las benditas redes la legisladora emecista Laura Ballesteros. Pasaban de las 13:20 de la tarde cuando lo grabó y a pesar de ser una sesión que forma parte de la glosa del Segundo Informe de Gobierno, una gran cantidad de legisladores optó por no estar de manera presencial o para no tener inasistencia conectarse por Zoom. “Lo que es verdaderamente negligente es que estamos en la glosa en materia de política interna y aquí el oficialismo y su mayoría decidió que no es importante venir y sesionar presencialmente… para que puedan estar en la playa, en sus casas o jugando pádel en lugar de estar contrastando”. Nos dicen, por cierto, que en una intervención que hizo ella sí in situ fue frontal. Pidió entonces: “fuera fuero, y fuera zoom legislativo. Vengan al pleno a trabajar. Y si no quieren, váyanse y que vengan sus suplentes. Si el pueblo no descansa, el Congreso tampoco”. Qué tal.
El mapa de Trump
