Tyson Fury mostró poco óxido y derrotó este sábado por decisión unánime a Arslanbek Makhmudov, inmediatamente antes de desafiar a Anthony Joshua, quien estaba a pie de ring, para que pelee con él a continuación.
“Démosles a los aficionados lo que quieren”, arengó Fury después de completar 12 asaltos en su más reciente regreso. Un esperado duelo de pesos pesados Fury-Joshua sería una de las peleas más grandes en la historia del boxeo británico.
Joshua estaba sentado junto al cuadrilátero y parecía estar usando su teléfono para grabar partes del combate en el Tottenham Hotspur Stadium. No se comprometió a nada cuando Fury (35-2-1) gritó al micrófono de Netflix: “¿Aceptas mi desafío?”

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Joshua respondió: “Te voy a dar una paliza”, y “Yo soy el dueño. Tú trabajas para mí”.
En cuanto a la pelea del sábado, el autoproclamado “Rey Gitano” tuvo un inicio bastante lento, pero por lo demás marcó el ritmo con su jab de izquierda y en los asaltos finales conectó con frecuencia uppercuts de entrada sobre Makhmudov (21-3). Dos jueces dictaminaron 120-108 y el otro 119-109.
Joshua, de 36 años y excampeón mundial, le dijo después a Netflix en una entrevista: “Se enviarán los contratos. Probablemente nos verán en el ring”.
Señaló que todavía está “arreglando algunas cosas” tras la muerte de dos amigos cercanos en un accidente automovilístico fatal en Nigeria. Joshua era pasajero del vehículo.
Fury, de 37 años y ex campeón de peso pesado en dos ocasiones, se retiró poco después de perder por segunda vez ante Oleksandr Usyk en diciembre de 2024, sus únicas dos derrotas como profesional.
A petición de Fury, su caminata hacia el ring estuvo precedida por un homenaje a Ricky Hatton, oriundo de Manchester y excampeón mundial, quien murió el año pasado a los 46 años.
El mensaje “RIP Ricky” estaba bordado en la parte trasera de los pantaloncillos de Fury.
DCO

