La agonía de un dictador

POLITICAL TRIAGE

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Este fin de semana se hicieron virales imágenes en las que Nicolás Maduro era resguardado por su cuerpo de seguridad debido a un supuesto ataque con drones que pretendía asesinarlo durante un discurso público. La conmoción en Venezuela es enorme. El régimen no ha tardado en culpar a “la oposición”, así en general, y al gobierno colombiano del ultraderechista (el “ultra” lo agregó Maduro) Juan Manuel Santos. Sin embargo, no hay claridad en torno a los sucesos del sábado.

Sabemos que existe un grupo dentro de la milicia que quiere derrocar por las armas al presidente. Sabemos que Maduro no dudará en tomar cualquier pretexto para desviar la mirada de la infame crisis humanitaria que él mismo creó y que estaría maravillado ante la oportunidad de usar el pretexto de un atentado para recrudecer las medidas de control y estabilizar la situación de una nación al borde del estallido. Lo que no sabemos es qué pasó el sábado durante el discurso, por supuesto la prensa fue detenida, violentada y despojada de su material.

Nos enfrentamos a gran incertidumbre. ¿Fue, efectivamente, un dron que perdió el control y se estrelló con su carga de explosivos? ¿Fueron los infalibles francotiradores en protección de la patria los que detonaron los artefactos? ¿Fue un tanque de gas estacionario que explotó, como afirman algunos bomberos? ¿Fue un ataque simulado por el mismo gobierno, como aseguran exfuncionarios disidentes?

“Los que se han atrevido a ir hasta el atentado personal que se olviden de perdón, los perseguiremos y los capturaremos a donde se vayan a esconder. ¡Lo juro!”. Las duras palabras de Maduro evidencian la conveniente coyuntura de este presunto atentado. Justo cuando la presión sobre su gobierno era asfixiante y se preparaba un paro nacional en protesta contra la emergencia humanitaria desatada por sus políticas no olvidemos la cifra récord del 1,000,000 por ciento que alcanzó ya la inflación, el presidente puede hacerse el mártir y suspender más derechos ciudadanos, incluidos los de protesta y huelga.

En Venezuela todos los bandos afirman que no es ni será legítimo un gobierno constituido por vías no democráticas. En eso estamos todos de acuerdo. La violencia no es una forma recomendable para llegar o mantenerse en el poder. Lamentablemente, el gobierno de Nicolás Maduro ha acabado con la democracia y parece muy lejana la posibilidad de que haya alternancia avalada por una constitución fallida y alterada por los delirios de grandeza de un dictador.

Maduro parecía caer por su propio desgaste y el clamor popular. Este supuesto atentado le da oxígeno y justificación para cerrar aún más el puño en torno al destino de los venezolanos. La agonía del dictador será larga y cruenta, a costa del pueblo. 

Montserrat Salomón

Montserrat Salomón

Filósofa y profesora de tiempo completo en la Universidad Panamericana, campus Guadalajara. Interesada en la investigación de temas relacionados con la filosofía política y la justicia social.
Montserrat Salomón

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