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En seguridad se beneficia del sistema TSS 2.0. Foto: Autocosmo

La Toyota RAV4 2019 adopta la arquitectura modular TNGA con lo que crece en distancia entre ejes, así como en ancho de vía, para entregar una mejor calidad de marcha. Es 57% más rígida y la geometría en el eje trasero es multilink, mientras que gana 12.7 mm de altura respecto al piso.

Las medidas entonces son: 4,595 mm de largo, es decir, 5 mm más en relación con la generación anterior; 2,690 mm de distancia entre ejes (+30.5 mm), 1,854 mm de ancho (+10 mm) y 1,699 mm de alto.

Estarán disponibles dos motorizaciones: una Dynamic Force 2.5 litros de cuatro cilindros (con una sorprendente eficiencia térmica de 40%), asociada a una transmisión automática Directshift de ocho relaciones.

En segunda instancia está una variante híbrida que emplea la misma mecánica Dynamic Force de 2.5 litros, complementada por el sistema THS II (Toyota Hybrid System II) y transmisión continuamente variable CVT.

Adicionalmente, para las variantes AWD tope se estrena un sistema de distribución de torque dinámico que es capaz de enviar hasta 50% del par al eje posterior e incluso, destinar ese poder a cualquiera de las dos ruedas traseras para ofrecer mejor capacidad de curveo. Al contar con la función Rear Driveline Disconnect, el envío de potencia al eje trasero se desactiva cuando no es necesario, para ahorrar combustible.

Este sistema, entonces, es uno de tres sistemas de tracción integral, que se suma a los AWD-i, exclusivo de las versiones híbridas, así como un AWD sin Dynamic Torque Vectoring para las versiones más accesibles.

Fuera del asfalto, todas las variantes AWD cuentan con el control Multi-Terrain Select que ofrece cuatro modos de funcionamiento; Snow, Mud, Sand y Rocks, con lo que, garantiza capacidades off-road decorosas.

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