Daniel Villalobos Ortiz asumió la rectoría de la Basílica de Nuestra Señora de Guadalupe, tras la decisión del cardenal Carlos Aguiar Retes. El arzobispo primado de México eligió al sacerdote entre una terna que presentó el Cabildo Guadalupano, órgano encargado de distintas funciones administrativas y religiosas dentro del recinto.
El nombramiento mantiene la dirección del santuario en manos de uno de los integrantes de su estructura interna. Villalobos forma parte del cabildo desde 2024, por lo que llega al cargo con conocimiento previo sobre la operación, los mecanismos de decisión y las relaciones entre las autoridades eclesiásticas responsables del inmueble.
La sustitución ocurre después de la gestión de Efraín Hernández Díaz, a quien miembros de ese órgano señalaron por presuntas irregularidades relacionadas con recursos, falta de claridad financiera y posibles anomalías administrativas. Esas acusaciones dieron paso a una investigación canónica, de acuerdo con la información difundida sobre el conflicto.

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A mediados de mayo de 2026, Hernández Díaz retomó la rectoría, una determinación que provocó desacuerdos dentro del cabildo. El retorno del entonces responsable abrió una nueva etapa de diferencias entre integrantes del recinto y la autoridad arquidiocesana, hasta que Aguiar Retes resolvió designar a otro titular.

Con el relevo, Villalobos tendrá bajo su responsabilidad la administración general, la coordinación de actividades pastorales y la relación con los sacerdotes que forman parte de la organización interna. También deberá atender asuntos vinculados con las ofrendas, los contratos, las adquisiciones, el acceso a determinadas áreas y los procedimientos para elegir proveedores.
Su trayectoria incluye labores parroquiales y el cargo de vicario episcopal dentro de la Arquidiócesis Primada de México. Nació en 1968 y recibió la ordenación sacerdotal treinta años después de manos del cardenal Norberto Rivera Carrera. Años después obtuvo el nombramiento de canónigo y asumió funciones como exorcista.
Por tratarse de un integrante propuesto por el propio cabildo, la nueva administración surge de una decisión interna respaldada por Aguiar Retes. El proceso dejó fuera a aspirantes externos y colocó al frente de la Basílica a un perfil que ya participaba en su funcionamiento antes del cambio.
Villalobos inicia su gestión con asuntos administrativos pendientes y con el reto de restablecer la coordinación entre el Cabildo Guadalupano y la arquidiócesis. Sus primeras decisiones abordarán nombramientos, revisión de procedimientos, control de recursos y comunicación institucional, según los temas planteados tras la salida de su antecesor.
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