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Foto: Especial

La nota deportiva del año no la dio ESPN, ni TV Azteca, ni el Esto. Fue TV Notas. “La verdadera despedida del TRI.” Ocho seleccionados nacionales se dieron un pasón de carne con treinta nenorras antes de partir a Rusia 2018. Un festín de esos no se lo daba ni el Mofles. Las reacciones no se hicieron esperar. La mejor, un tuit: “para cuándo el álbum panini de las escorts de @miseleccionmx”. Es evidente, por la acumulación de escándalos sexuales que ha protagonizado, que el deporte favorito de la selección mexicana es el sexo. Hetero, gay, transgénero y transgénico, en resumen: surtido rico. La carne es débil, dice el dicho. Pues bien, la carne del futbolista lo es más.

La Femexfut no se ha pronunciado ni para decir a cuánto ascendió la cuenta por los servicios de las damas. Lo que sí ha circulado gracias a Forbes son los honorarios de Osorio. Pobre señorito Limantur. Con lo que gana le alcanza para pagarse travestis de Puente de Alvarado toda la vida. Lo que nos da para crearle un lema al tricolor: “Bien cobrado y bien cogido, qué importa que pierda el partido”.

El que debe estar añorando el billete es El Piojo. La Federación a güevo quería hacerlo campeón en la final del torneo mexicano pasado. Incluso hicieron una campaña para orquestar el robo. El famoso repunte de las Águilas. En el partido de vuelta se marcó un penal injusto, pero se la pérez prado en un mambo. De haber sido campeón América, habrían colado al Piojo a la selección. Pero Santos les arruinó la fiesta.

Es evidente, por la acumulación de escándalos sexuales que ha protagonizado, que el deporte favorito de la selección mexicana es el sexo.

Así como se popularizó el grito de “Eeeeeeh, puto”, no falla que en estadio donde se para Giovanni Dos Santos la tribuna le coree su esplendorosa dipsomanía. “Borracho, borracho.” Entonces quién iba a poner el desorden si no el ebrio de Gio. Y el pelo de coño rascado de Paco Memo. Pero ya saben cómo es esto. Hay que alcoholizarse aunque la afición sufra. Afrontémoslo: no existe organismo, Femexfut, poder humano, divino o travesti que enderece a nuestros “muchaches”. No es ningún pecado amar y ser amado (aunque sea pagando), pero recordemos que en dos semanas nuestros ratoncitos debutan en el Mundial nada menos que contra el campeón: Alemania. Quizá el conjunto mexicano ya asumió la derrota. Qué más da entonces una canita al aire. Pero el paparazzo no perdona y ese octeto del placer al ser descubierto se puede meter en problemas familiares. Muchachos, un consejo: véanse en el espejo de Pablo Montero. Luego no van a completar la pensión.

Con la horchatota del octeto del placer, la indignación porque Pizarro y Gallito no fueran convocados se recrudece. Todo para qué, como dice la canción. Para que la selección vaya a hacer el ridículo. Nunca como en esta justa la posibilidad de un quinto partido se antoja más lejana. Corea del Sur se va a complicar. Suecia eliminó a Holanda. Con toda seguridad no vamos a pasar a la segunda ronda.

Cuánto medicamento pitufo no se habrá consumido en esa reunión publicitada por TV Notas. Treinta damiselas para ocho jugadores es una desventaja numérica que se sufre más que un once contra diez. Por eso la pregunta del millón. Pa cuándo va Viagra a sponsorear a nuestra Selección. Digo, que nos regresen algo de tanto que le hemos dado. Podólogas más, escorts menos, con la decepción que se nos avecina lo mejor sería que el medicamento para combatir la disfunción eréctil cambiara de color. Que cambiara de su clásico azul cruzazulino por el verde selección. Para que al menos así pudiéramos experimentar que metemos gol. Que ganamos en la cama, aunque en la cancha perdamos siempre. No cabe duda que las ventas del Viagra se dispararían. Imaginen a Chicharito promocionando la pastilla milagrosa: hasta darían ganas de cantar el we are the champions.

De acuerdo, Rusia está retirado. Pero tampoco exageremos. Al octeto del placer se le afiguró que nunca más volverían a coger. Pinches rompe catres. Es cierto lo que dice la canción. El amor no tiene horario ni fecha en el calendario. Qué importa que te hayas preparado cuatro años para la competencia por la que además te van a pagar un dineral. Mojar brocha es la prioridad. ¿Representar al país? No gracias, joven, estoy crudo. Ya de una vez cambiemos el slogan. En lugar de “ponte la verde” que sea “ponte el condón”. Estamos dejando ir mucha lana por doblemorales. También Prudence nos debería patrocinar.

En resumen: este Mundial haremos un papelón peor que en los pasados. Vamos en nuestro peor momento, futbolístico y disciplinario. Pero nos vamos al Mundial.

Como diría mi mamá: puro vicio. Puro vicio. C

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