Vaya puntada la que se aventó el diputado local en el Congreso de Chihuahua, Francisco Sánchez Villegas, quien sugirió que Cuba se convierta en el estado 33 de la República Mexicana. Aunque, nos hacen ver, la propuesta del legislador de Movimiento Ciudadano se hizo más bien a manera de ironía, para poner de manifiesto su desacuerdo con que nuestro país se solidarice con la isla y para reprochar, según él, que la Federación manda más dinero a La Habana que a su estado, el comentario no dejó de causar polémica en redes sociales y medios nacionales, incluso en portales cubanos de Internet, donde recibieron la declaración con sorpresa. “Si vamos a estar mande y mande recursos a la isla caribeña, es tiempo de que se convierta en el estado 33 de nuestro país”, dijo el legislador, una declaración que incluso hizo que en algunas publicaciones apareciera la silueta del territorio cubano con los colores de la bandera de México. ¿Qué tal?

Por el poder y el control
Y es el Gobierno de México el que, a poco de que inicien las negociaciones trilaterales del T-MEC está dando cuenta de su intención no sólo de no distanciarse de Canadá, sino ampliar la integración con ese país. Ayer, tras un encuentro que tuvieron el secretario de Economía Marcelo Ebrard y su par canadiense, Dominic LeBlanc, en el marco de un encuentro empresarial, se ha informado que se delineará un plan conjunto sobre minerales, inversiones y seguridad. La idea es que este acuerdo se tenga listo en el segundo semestre del año y claramente se ha establecido que el contexto de esta iniciativa tiene que ver con la actual situación política y comercial. “En los últimos 30 años la relación entre México y Canadá ha crecido 12 veces, entonces qué tal si aceleramos, porque eso hace sentido independientemente de lo que será la revisión del T-MEC”, señaló Marcelo, quien anticipó que en breve una importante inversión mexicana se dará en Quebec. Ahí el dato.
Parece que quien se quedó sentado, esperando una aclaración en su favor, fue el gobernador de Sonora, Alfonso Durazo, que ayer se lanzó contra alguien con quien, dijo, tenía una relación de amistad. Sí, hablamos del exconsejero jurídico de la Presidencia, Julio Scherer Ibarra. Según Durazo, Scherer —hoy en tendencia nacional por las bombas que está soltando en el libro Ni venganza ni perdón— lo implicó indirectamente en la serie de acusaciones contra políticos morenistas por supuestos vínculos con el crimen organizado y con actos de corrupción. El señalamiento que salpicó a Durazo fue el que se refiere a presuntos financiamientos ilícitos de campañas. Scherer no mencionó a Alfonso, pero sí al estado que hoy gobierna y según contó el gobernador aceptó la confusión generada y le prometió emitir una fe de erratas. Sin embargo, esto no ha ocurrido, ni ocurrirá, porque el autor ya dijo que hay que leer bien el libro. Parece que después del episodio sólo puede materializarse aquello de “córtalas”.
› Dice Marx que no está atrincherado
Pues sí, el ahora exdirector de Materiales Educativos de la Secretaría de Educación Pública, Marx Arriaga, se ha cansado de insistir en que no está atrincherado en una oficina que ya no le pertenece. Ha permanecido ahí por cerca de 80 horas continuas, sin bañarse ni cambiarse la ropa, dijo él, “laborando con normalidad”, aun cuando la SEP ya nombró en su lugar a la poeta y pedagoga oaxaqueña de origen mixteco, Nadia López García, quien deberá abrir la dirección encargada de editar los libros de texto gratuitos a las mejoras a las que Arriaga se había negado. Aunque ayer, Marx ya había ordenado que sacaran sus pertenencias del espacio que ocupó desde la administración de Andrés Manuel López Obrador, comentan que el ya exfuncionario pretende estirar un poco más la liga, pues, afirma, no está enterado oficialmente de su relevo y esperaría paciente a que alguien le lleve el oficio con la notificación correspondiente. Uf.
Y en otro capítulo sobre el misterio del salón de belleza en el Senado de la República, cuya responsabilidad ha representado una papa caliente que rebota entre legisladoras y grupos parlamentarios, el presidente de la Junta de Coordinación Política de la Cámara alta, el morenista Ignacio Mier, quiso dar por terminada esta controversia de una vez por todas, al señalar, primero, que ya no habrá más servicios para que las senadoras —y también los senadores— se den una manita de gato, y, en segundo lugar, al afirmar que el mobiliario que había en dicha estética —por cierto valuado en no más de 40 mil pesos— ya estaba ahí desde legislaturas anteriores, por lo que la actual integración parlamentaria no tiene la culpa, sólo usó lo que había. En fin, para evitar más conflicto, Mier dejó claro que aquellas amenidades no volverán a usarse y prometió que de ahora en adelante —ahora sí— se transparentará todo lo relacionado con servicios que se presten en las instalaciones legislativas. Ah, bueno.
› ¿Una luz al final del túnel?
Nos comentan que después de lo que muchos en la oposición vieron como una guerra civil en la Cuarta Transformación —la iniciativa de reforma electoral— ha pasado por fin el periodo de tormenta y ahora estamos más cerca de que Morena y aliados lleguen al consenso sobre ese asunto espinoso. Ayer, la dirigente nacional del Partido Verde Ecologista, Karen Castrejón, y la senadora del PT, Geovanna Bañuelos, dieron señales más contundentes de un acuerdo en el frente oficialista para redactar el proyecto. Ambas representantes hablaron de avances y agradecieron el papel de la secretaria de Gobernación, Rosa Icela Rodríguez, para lograr lo que tantos consideraban imposible. Estos bríos quedaron reforzados ayer, después de que se vio en Palacio a miembros de la Comisión Presidencial para redactar dicha reforma, entre ellos, la misma Rosa Icela, el presidente de este equipo, Pablo Gómez, el coordinador de Política y Gobierno de la Presidencia, Arturo Zaldívar, y hasta el coordinador de Morena en San Lázaro, Ricardo Monreal.

