Reviven leyenda de terror y muerte en casa de los Urrutia

Organiza puesta el diputado Adrián Rubalcava

Personal de la Asamblea Legislativa participó en la obra. (Foto: Especial)

La advertencia es aterradora: un día de 1883 doña Urrutia asesinó a su esposo, a sus dos hijos y a la sirvienta. “Enferma de celos”, luego se quitó la vida. El mito sobrevivió las centurias y ahora se recrea en el montaje escénico La trágica historia de la familia Urrutia los funestos hechos.

La cita es en el 129 de la calle Guillermo Prieto, en la colonia San Pedro Cuajimalpa, al poniente de la ciudad.

La trágica historia de la familia Urrutia fue impulsada por Adrián Rubalcava Suárez, actual diputado por el Distrito XX local en la Asamblea Legislativa del Distrito Federal y delegado de Cuajimalpa desde 2012 a 2015.

“Es una obra en la que actúa personal de la asamblea que trabaja conmigo y se ofrece de manera gratuita para el público. Nos interesa que iniciativas como ésta impacten y sean entretenidas, que planteen una relación distinta entre legisladores, políticos y la comunidad”, comentó a La Razón Adrián Rubalcava Suárez .

“Tengan cuidado, nos han pasado cosas extrañas más allá de la actuación”, agregó el diputado.

Rubalcava Suárez explica que el inmueble fue rentado para el montaje y que, según la historia local, es parte de lo que en el siglo XIX era la hacienda de la familia Urrutia. La leyenda cuenta que luego de la noche trágica, sólo fueron encontrados los cuerpos de los pequeños y de la sirvienta, pero nunca los de los papás Urrutia, cuyos cuerpos, se cree, fueron ocultados en las paredes por el mayordomo.

El recorrido es guiado por este personaje, quien explica las reglas una vez que se pasa a la antesala de la obra. Toda la casa de tres pisos fue adornada con motivos tétricos y de las paredes y recovecos de pronto emergen gritos, manos, rostros sangrantes, descarnados y en pena.

La primera escena ocurre en la cocina, donde la criada hierve una sopa especial: manos y pies humanos humean en una olla para caldo. Luego se pasa al comedor, donde los niños caracterizados como zombis de mediados del siglo XIX piden a gritos su comida.

La doña comienza a enloquecer mientras se avanza cuartos adentro. Cuchillo en mano mata a los niños, luego al esposo, a la criada, que se esconde en la parte posterior y finalmente se clava el afilado metal sobre su pecho.

Almas de mujeres en pena coronan el recorrido. Los visitantes pueden probar sangre, pero nunca tocar a los actores.

“El mayordomo es Luis, mi asesor, el La trágica historia de la familia Urrutia se presentó del 9 de noviembre y concluyó ayer.