Se acaban los tiempos para el Frente

QUEBRADERO

El Frente tiene que revisar sus tiempos. Si no logra antes de que termine el año su consolidación y cohesión en candidaturas, no tendrá futuro, pero sobre todo dispersará el voto, lo que beneficiaría directamente al PRI y por ende a la maquinaria de gobierno.

Una buena idea como la creación de un Frente pudiera terminar sólo en eso. La organización puede ser clave no sólo para tener opciones políticas en las elecciones del año que viene, también podría convertirse en una alternativa en la gobernabilidad.

En las encuestas, entendiéndolas como fotografías del momento, ya aparece con números atractivos y positivos. Bajo esta óptica y de mantenerse en esta línea, Morena va a tener en el Frente un muy seguro adversario para el 2018.

El gran problema para el Frente es cómo lograr la cohesión y cómo ponerse de acuerdo con las candidaturas. ¿Cómo verá el perredismo duro la eventual candidatura del líder del PAN Ricardo Anaya a la Presidencia de la República? En términos del planteamiento parecería que sería muy difícil de digerir para el perredismo, lo cual podría derivar en que los votos de los inconformes y dudosos se vayan para Morena.

La pregunta también va para los panistas, pero en el caso de la Ciudad de México. ¿Estarían dispuestos a aceptar la candidatura de la presidenta del PRD Alejandra Barrales, por ejemplo, al gobierno de la capital del país? Si bien el PRD ha tenido el control político de la ciudad, la cuestión es saber si los panistas, con influencia real en la capital, estarían dispuestos a dejar la plaza ante una candidatura de este tipo.

Por todo lo que podría derivar por movimientos en falso en esta etapa, es preciso hilar finamente. La relevancia está en que si bien se trata de ir juntos y ganar las elecciones, sobre todo lo que hay que poner en la mesa son proyectos de gobernabilidad auténticamente diferentes.

PAN y PRD han ido juntos en algunas candidaturas en diversos estados y las han ganado, incluso con contundencia. Sin embargo, en un buen número de casos el gozo se fue al pozo. A la hora de gobernar todo terminó en proyectos similares a los anteriores, sin alternativa alguna, para que seis años después no sólo perdieran las elecciones sino que además resultara que los gobernadores de dichas candidaturas comunes salieran por la puerta de atrás.

Ganar elecciones es una cosa y gobernar es otra, pero va una con la otra. Sin embargo, si algo ha sido y es una constante a lo largo de estos años es que los partidos políticos, los muy de moda independientes y las alianzas, sin importar del color que sean, tienen la obsesión de ganar y ya después se plantean cómo van a gobernar.

Las alianzas electorales entre PAN y PRD sólo han servido para sumar votos, porque a la hora de gobernar prevalece el origen partidario del candidato ganador, no se cogobierna. En muchos casos los gabinetes se forman con integrantes de un solo partido, de simpatizantes o de cuates.

El reto es mayúsculo. ¿Para qué crear un Frente bajo tantas expectativas y ambiciones, si al final sólo se podrían repetir mecanismos que van a llevar al mismo lugar en donde ya han estado y presuntamente cohabitado?

Si el Frente no sólo tiene como objetivo ganar obviamente las elecciones, sino crear y construir nuevas gobernabilidades, lo primero que tendrán que hacer sus dirigentes es convencer a los militantes y simpatizantes del PAN, PRD y MC de las bondades y valor de ello.

La siguiente parada será con el grueso de los electores.

RESQUICIOS.

Ricardo Monreal estaba definido, pero la conversación de ayer con López Obrador lo volvió a poner en punto muerto. Seguramente, además de reiterarle que salirse de Morena es irse con la oprobiosa “mafia del poder,” algún ofrecimiento le habrán hecho.

Sólo el tiempo le dará la razón o no de la decisión que tome, pero mientras, valdría la pena que recuerde aquello de que uno supone que la gente va a ser diferente con uno, pero si camina como pato… es pato.

Javier Solórzano Zinser
Javier Solórzano Zinser

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