AMLO el impoluto

SOBRE LA MARCHA

Andrés Manuel López Obrador cumplió 64 años, ¿su regalo?, fuero social para casi todo. Por ejemplo, jugar a las promesas del rey con Ricardo Monreal, futuro secretario de Gobernación o presidente de Morena o coordinador de la tercera campaña presidencial del tabasqueño o, las tres cosas, al fin que puede.

La opacidad de sus arreglos goza de un seudo permiso que cruza pantanos y sigue vigente. López Obrador puede hacer lo que nadie más. Andar en campaña siempre sin que nunca el INE lo sancione por actos anticipados y, al no hacerla formalmente, tampoco rinde cuentas vulgares, ésas que dice la “mafia en el poder” le exige como ataque porque le tiene miedo.

Los aspirantes a independientes están obligados a cuantificar, en pesos y centavos, reuniones de apoyo en domicilios particulares, encuentros con colectivos, no pueden recibir nada de personas morales, si alguien presta un auto, o diez, deben asignarle valor de alquiler. De esto, nada le quita el sueño, su sueño, a quien todo lo puede.

Andrés Manuel II, Martí Batres, Sheinbaum y Polevnsky sometieron las aspiraciones del jefe delegacional en Cuauhtémoc con absoluta opacidad, mediciones morenas internas, secretas, que lo mandaron al final de las preferencias. Monreal se inconformó. La arbitrariedad y la discrecionalidad que en otros partidos, y personajes, es pecado capital, en Morena es dogma de fe.

Ricardo Monreal dice que por lo pronto sigue en Morena. Ya vio a quien considera, la persona con mayor autoridad moral del país, pero lo hizo a escondidas, de noche. No dice dónde ni cuándo volverán a juntarse, nada de lo hablado trasciende, asunto de dos. Él reflexiona sobre su lugar y momento en la historia (así de grave el delegado) y evalúa opciones. Mismos trapecios, diferentes raseros.

A los 64 años, AMLO goza de amplias facultades.  El orgullo de su nepotismo, Andrés Manuel II, nos remite a los tiempos de José López Portillo con José Ramón, o a Coahuila con la familia Moreira, dinastías repudiadas por la grey lopezobradorista omisa ante las filias del líder.

Si en el Frente inmobiliario Anaya-Barrales hay uso y abuso de spots oficiales para fines personales del mandamás blanquiazul, en Morena es pan con lo mismo. Millones de spots en campaña permanente.

Si el senador Miguel Barbosa promovió el Pacto por México e hizo la gira de las reformas con Enrique Peña Nieto en pomposa comitiva por el mundo, el toque de Andrés Manuel lo limpia, absuelve y pone en línea para competir por el gobierno de Puebla, lo que bien sabía Barbosa, pero nunca dijo, que en el PRD de Anaya, nunca ocurriría.

Conversiones que sólo AMLO puede. Licencias del discurso bueno. Rituales aprendidos que no se olvidan y promesas de un actuar honesto y transparente, sin arreglos secretos, propios de las mafias. Así vende un futuro viejo, pero renovado.

 

Carlos Urdiales

Carlos Urdiales

Chilango desde 1964, comunicólogo con aspiraciones periodísticas. Formado en la radio informativa, madurado en la televisión y feliz en la prensa impresa. Disfruto el reto de las redes sociales y los nuevos formatos multiplataforma. Nada me deja de asombrar, nada doy por sentado. La compleja realidad, simplifica la vocación que no claudica. Gracias siempre por leer.
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