Tras impactar en la selección de prestigiosos festivales de cine como los de Venecia, Toronto y Nueva York, desde el 1 de octubre puede verse ya en las salas de cine en México Barrio Triste, el primer largometraje dirigido por el reconocido artista audiovisual Stillz. La película desembarca en nuestro país respaldada por un sólido recorrido para sacudir la cartelera nacional con una propuesta autoral de alto impacto que entrelaza el thriller, la ciencia ficción y el falso documental en los márgenes del Medellín de los años ochenta.
Conocido en la industria musical global por moldear la identidad estética de figuras como Bad Bunny, Rosalía y Rauw Alejandro, Stillz traslada su lenguaje visual hipercinético a un relato visceral filmado con cámara en mano. En este contexto de resistencia urbana y misterio sobrenatural, el filme destaca por la participación de un reparto de actores no profesionales cuyos testimonios reflejan la autenticidad del proyecto.
“A mí me llegaron como si me fueran a robar”, recordó entre risas en una charla con La Razón el actor Samuel Esteban Velásquez, quien interpreta a Mundomalo, al hablar sobre su sorpresiva incorporación al proyecto. “Iba por mi casa y llegaron dos personas del casting en una moto con los cascos puestos, me hicieron la prueba ahí en la calle y a las semanas me llamaron para practicar, tuvimos un par de semanas ensayando y ahí nos conocimos, luego empezó la grabación”, contó.
Por su parte, Samuel Andrés Celis, encargado de hacer el papel de Rata, compartió cómo esa etapa previa de preparación afianzó la química del elenco en pantalla: “Llegamos todos al mismo lugar a aprender cómo actuar y ese par de semanas fueron de un trabajo grupal para familiarizarnos, para que no se sintiera como si fuéramos desconocidos, sino que se sintiera la hermandad, la verdad nos sirvió mucho porque hasta el día de hoy nos seguimos viendo como amigos”.
Sobre el rodaje, los jóvenes coinciden en que se trató de un proceso tan agotador como divertido por la camaradería con el equipo técnico y el director. “Fue muy divertido, pero también exhaustivo, eran horarios de grabación bastante largos, pero con todo el rodaje se pasaba muy rápido entre risas y me encantó la escena donde bajamos a robar una joyería; en ese momento, a los de sonido les tocó meterse en la cajuela de un auto porque la cámara era tan grande que requería mucha fuente de poder”, explicó Velásquez.
Celis concluyó destacando el aprendizaje constante vivido en el set: “El rodaje fue algo que nunca habíamos visto, todos los días aprendíamos algo nuevo”.
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