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Las bailarinas durante la puesta en escena. Foto: Cortesía Cenart
Las bailarinas durante la puesta en escena. Foto: Cortesía Cenart

En los últimos ocho años en México más de 339 mil personas tuvieron que desplazarse de manera forzada a otro lugar dentro del país, principalmente por la violencia generada por grupos armados. Mientras que Colombia es el segundo país del mundo con mayor número de víctimas que se vieron obligadas a huir de su hogar.  En ambas naciones la gente ha encontrado en la música, la danza, la escritura y el canto una forma de resistencia; justo de eso trata la coreografía Malevolance. Diferentes formas de salvarse a sí mismo.

Una puesta en escena de la colombiana Sandra Milena Gómez, quien en 2009 partió de su país natal en busca de un lugar que le brindara la seguridad que donde vivía no halló; así hizo de México su segunda casa.

Esta experiencia aunada a una carta que recibió de su padre cuando ganó el “No” en el plebiscito que buscaba la paz con las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), la llevaron a indagar más sobre el desplazamiento forzado y después a crear esta puesta en escena que conjuga danza, teatro, música en vivo e imágenes.  

“Nos juntamos con sociólogos, antropólogos, con una analista, un politólogo, para ir viendo las diversas aristas del tema, tanto en México como en Colombia. Nuestra investigación duró alrededor de dos, tres meses, a partir de ahí nos fuimos al salón de ensayos a traducir toda esa información a partir de nuestros propios casos y de lo que habíamos investigado”, detalló a La RazónSandra Milena Gómez.

Nuestro dolor no puede ser ajeno, el dolor de esos periodistas que se tienen que desplazar, de esos indígenas, no nos puede ser ajeno, tal vez no podemos salvar a nadie, pero podemos hacer cosas para visibilizar y crear memoria desde nuestros pequeños lugares”

Sandra Milena Gómez

Coreógrafa y bailarina

“Es muy sutil ese vínculo que hacemos con la danza tradicional de México y Colombia, lo consideramos necesario porque una de las cosas que encontramos es que las comunidades están resintiendo a partir del baile. También hay varios tipos de movimientos, algunos muy explosivos, corridas, todo lo que tiene que ver con esta cuestión de la huida, el desespero, la angustia y otros movimientos suaves y sutiles que tienen que ver con los cantos Alabaos de Colombia, que se dedican a los muertos”, señaló la artista.

De esta manera trata de visibilizar a todas aquellas personas que tuvieron que huir de sus lugares de origen y a quienes a través de sus quehaceres cotidianos crean forma de resistencia.

“Lo que quiero rescatar y justamente por lo que hago la obra es para visibilizar algunos esfuerzos que se están haciendo, sobre todo, casos de mujeres que toman fuerza y desde sus lugares, sus quehaceres, crean formas de resistencia a través de cantar, bailar, de construir comunidades, de hacer tejidos, reconstruir comunidades, de tratar de construir memoria. Sí, no vemos la luz de todo lo que estamos viviendo, que es muy fuerte, muy grave y doloroso, pero por eso hay que visibilizarlas”, expresó.

  • El Dato: La puesta en escena se presenta este fin de semana en el Foro Experimental Black Box del Cenart.
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