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Alicia Bárcena, la secretaria ejecutiva del organismo. Foto: Especial
Alicia Bárcena, la secretaria ejecutiva del organismo. Foto: Especial

Pese a un contexto internacional caracterizado por un mayor crecimiento de la economía mundial, una elevada liquidez internacional, altos beneficios en las grandes empresas y optimismo en los mercados financieros, las corrientes de Inversión Extranjera Directa (IED) en América Latina y el Caribe cayeron por tercer año consecutivo en 2017 y se quedaron en 161 mil 673 millones de dólares, 3.6 por ciento menos que el año anterior, y 20 por ciento por debajo de lo recibido en 2011.

De acuerdo con la Comisión Económica para América Latina (Cepal), la IED en México durante 2017 fue de 31 mil 726 millones de dólares; es deccir, 8.8 por ciento, tres mil millones de dólares menos que en 2016, cuando fue de 34 mil 776 millones de dólares. No obstante, 2013 fue el año más alto, al registrar 47 mil 229 millones de dólares.

En su estudio “La inversión Extranjera Directa en América Latina y el Caribe”, la comisión refiere que para este año no se prevé un cambio de escenario, con lo que las entradas de IED a la región permanecerán estables en torno al valor de 2017.

A pesar de la incertidumbre que generó el proceso de renegociación del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN), en 2017 las empresas extranjeras mantuvieron un elevado nivel de inversión en nuestro país, ya que fue el segundo mayor receptor de la región (con 19.5 por ciento de los flujos totales), lo que indicaría la alta integración de la economía mexicana en las cadenas globales de valor de América del Norte.

Según la Cepal, los menores flujos recibidos en 2017 se explican por una disminución de los préstamos entre compañías, que superó el alza del ingreso de nuevos capitales y la reinversión de utilidades.

Gráfico: La Razón de México

La manufactura continúa liderando la atracción de capitales y concentra cerca de la mitad de los flujos; aunque los ingresos dirigidos al sector disminuyeron y su participación cayó de 58.2 a 45.3 por ciento del total entre 2016 y 2017.

En tanto, menores inversiones en las industrias química, de plásticos y de bebidas ocasionaron la mayor parte de esta caída; mientras que crecieron las inversiones en la fabricación de equipos de transporte, cuya participación subió de 17.7 a 23.5 por ciento del total entre 2016 y 2017.

Sin embargo, la coexistencia de sectores modernos y tradicionales en México podría verse alterada por lo menos en dos dimensiones. Una, la facilidad de las empresas trasnacionales para incorporar el avance tecnológico en sus procesos productivos podría ampliar las brechas de capacidades con los sectores tradicionales.

Dos, las nuevas tecnologías comienzan a erosionar las ventajas competitivas tradicionales de sectores modernos mexicanos, favoreciendo las actividades productivas hacia economías avanzadas.