Los Guardianes de la Galaxia vuelven para rockear

Como era de esperarse, dados los excelentes resultados de la primera entrega —bien recibida por la crítica y con una recaudación de más de 370 millones de dólares tan solo en Estados Unidos—, repiten la fórmula, incluso a riesgo de caer en excesos que pudieran echar a perder la propuesta. Afortunadamente esto no sucede y Guardianes de la Galaxia Vol.2 se pone a la altura de su predecesora.
Ya sin la necesidad de presentar a los protagonistas, cuya llegada a la pantalla grande fue el primer gran riesgo del universo fílmico de Marvel —una producción sobre personajes prácticamente desconocidos fuera del mundo de las viñetas—, el director James Gunn —que repite en los controles— escudriña en el pasado del líder del equipo, Star Lord —Chris Pratt—, develando la naturaleza de su nacimiento, mostrando quién es su muy peculiar padre —interpretado por Kurt Rusell— y reafirmando así sus motivaciones. Esta vez las conexiones con el resto de las franquicias de superhéroes pasan a segundo termino, diluyendo el estatus de parias de Rocket, Groot y compañía, —al brillar por su ausencia la autoridad intergaláctica representada por los Nova Corps—, pero concentrándose mucho más en la relación de estos con su contexto y terminando de definir la identidad de la aventura.

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