El sargazo es una problemática que existe en el océano, por lo que incluso la NASA creó una herramienta con Inteligencia Artificial para poder detectar las algas nocivas que se encuentran en Estados Unidos.
El Mar de los Sargazos es un fenómeno que ha ido en crecimiento desde el 2011, pues este fenóeno que comenzó en el océano Atlántico se ha movido por medio de las corrientes, por lo que incluso se sabe que se extendió hacia el Amazonas.
El crecimiento del Mar de los Sargazos lo ha llevado a convertirse en algo que es nombrado como el gran cinturó de sargazos de Atlántico, pues este incluso ha alcanzado un peso estimado de 20 millones de toneladas en más de una década.
¿Qué es el Mar de los Sargazos?
El sargazo es una alga marina que aparece flotando en la superficie océanica, y está compuesta principalmente de dos especies: la S. natans y S. fluitans; de acuerdo con la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales.
Debido a que les brinda sombra, refugio y alimento, esta macroalga es el hábitat de algunas especies marinas como los peces, camarones, cangrejos y tortugas; y su crecimiento implica factores como la temperatura, corrientes y viento.
El exceso de sargazo produce el mar de sargazo, lo que representa una afectación no solamente para las personas que tienen la mala fortuna de acudir a alguna playa cuando hay presencia de esta alga, sino para el ecosistema marino.
Además del olor a azufre que emite cuando se encuentra en tierra firme, si el sargazo se pudre este viaja hacia las profundidades marinas, lo que puede dañar a algunas especies e incluso a los corales.
De acuerdo con la NASA, el sargazo ha sido un problema para las costas de Florida y California, pues su incremento a provocado pérdidas de decenas de millones de dólares en el turismo.
El sistema de la NASA ayuda a que las personas puedan detectar la presencia de sargazo, con la finalidad de que la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica (NOAA) pueda alertar a la población sobre esto, así como para que se recolecte agua de los lugares para poder analizarla.
“Hoy en día, los satélites pueden detectar diversas señales que indican la presencia de algas. Un sensor hiperespectral a bordo del satélite PACE de la NASA, por ejemplo, puede identificar comunidades de algas por su tamaño, forma y pigmentación. Otros instrumentos, como TROPOMI” señala la NASA.
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