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Pendiente de la viga del techo, el alacrán ha visto a las mejores mentes de su generación desorientadas por las crecientes denuncias femeninas de hostigamiento, maltrato, abuso físico y sexual e incluso violaciones, así como ante la consecuente creación de varios movimientos de mujeres con la exigencia no sólo de poner un alto a la violencia y la misoginia en todos los ámbitos, sino también de mayor educación y desarrollo en temas de igualdad de género.

La confusión e incertidumbre se extiende no sólo entre los integrantes de la generación del arácnido (ya de por sí reacios a analizar y reconsiderar su “probada” masculinidad después de cincuenta años de ejercerla acríticamente), sino también entre jóvenes y hombres de edades diversas muy desorientados en cuanto al “nuevo” rol a jugar por los hombres ante estas movilizaciones.

Frente a la innegable y politizada inconformidad femenina, el escorpión ha visto lamentables reacciones masculinas: descalificaciones temerosas, menosprecio arrogante, insultos y agresiones producto de la inseguridad e incluso la negación de los hechos por parte de algunos periodistas e intelectuales para quienes “no es para tanto”.

El venenoso atribuye tales berrinches varoniles en mucho a la mala leche y a la inveterada superioridad machista, producto del modelo de masculinidad predominante caracterizado, a pesar de sus variantes, por ser básicamente sexista y homofóbico.

Sus mandatos exigen un varón activo, jefe de hogar, proveedor, dominante, responsable, autónomo, controlador, fuerte, sin miedos ni expresión de emociones profundas, un hombre de trabajo y heterosexual.

Pero el artrópodo también observa un vacío de información y conocimiento (teórico y práctico) sobre la crítica a la masculinidad tradicional, su deconstrucción y evolución hacia el desarrollo de nuevas masculinidades.

Los estudios sobre los hombres en América Latina datan de principios de los noventa, como resultado de los estudios feministas y de género, centrados en explorar la identidad y crisis de la masculinidad. En México desde entonces se han incrementado indagaciones sobre el asunto, en busca de
propiciar el desarrollo de varios modelos
de masculinidad alternativos no supeditados a un patrón racionalista, exclusivista y antihumano como el convencional.

La respuesta a la incertidumbre masculina actual está precisamente en la ampliación y difusión de los estudios sobre nuevas masculinidades. El escorpión recomienda en línea Debates y aportes en los estudios sobre masculinidad en
México
, de Óscar Misael Hernández (goo.gl/jBkdMb), y Masculinidades por la igualdad de género de la Comisión de Derechos Humanos del DF (goo.gl/2kU7h6).

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