La historia que se multiplica por miles…

Para ella, el día es como una pesadilla recurrente, en la que se ve en la oficina de algún funcionario de “justicia” donde busca alguna pista para dar con su hijo.

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“Me presento, soy Guadalupe Aguilar, madre de José Luis Aguilar, desaparecido desde el 17 de enero de 2011, en Tonalá, Jalisco”, me dijo por teléfono el miércoles pasado, mientras aguardaba —ya por dos horas— detrás de la puerta de la oficina de Abel Galván Gallardo, titular de la Fiscalía Especializada en Búsqueda de Personas Desaparecidas, de la Procuraduría General de la República.

Éste es el funcionario número quien sabe cuántos que visita Lupita en 7 años, con los mismos papeles en la mano, con la misma impotencia y en el marco de la “celebración” del 10 de mayo.

Para ella, el día es como una pesadilla recurrente, en la que se ve en la oficina de algún funcionario de “justicia” donde busca alguna pista para dar con su hijo. Aunque ella sabe que está muerto.

“Se subió mi nuera conmigo al coche y nos fuimos a buscarlo, a recorrer el camino que supuestamente él debió haber recorrido. Con el tiempo supe que lo vieron en una mueblería, que lo paró la policía de Tonalá y se lo llevaron en la patrulla. La policía se llevó a mi hijo.

“Cuando quise denunciar su desaparición, me dijeron que había que esperar 72 horas. ‘Se ha de haber ido de borracho su hijo… se ha de haber ido con unas morras’… me dijeron”, cuenta Lupita con rabia.

José Luis era ingeniero en robótica, graduado con excelencia en el Centro de Enseñanza Técnica Industrial de Zapopan. Tenía 34 años cuando desapareció, seis años de casado y dos niños, de 4 y 2 años.

Madres de desaparecidos y estudiantes de Jalisco participan en la VII Marcha por la Dignidad Nacional el pasado 10 de mayo

Tenía con su hermano una empresa de iluminación para eventos masivos, que Lupita, con su sueldo de enfermera oncológica, les ayudó a levantar, vendiendo incluso su propia casa.

“Tuvo la osadía de decirme el procurador Tomás Coronado que mi hijo trabajaba para la delincuencia, a lo cual yo le respondí: ‘¡Agárrelo entonces! Así aunque sea en la cárcel voy a ver a mi hijo’”.

La indiferencia de las autoridades y la desesperación llevaron a esta madre a montar una huelga de hambre a las afueras de la Casa Jalisco, buscando audiencia con el entonces gobernador Emilio González Márquez. Ahí estuvo tres días, ignorada por todos.

Hasta que en septiembre de ese 2011, el presidente Felipe Calderón llegó a Guadalajara a inaugurar los Juegos Panamericanos y…

“No me preguntes cómo libré yo al Estado Mayor Presidencial, pero en el momento menos esperado ya estaba sentada frente al presidente, con unas tarjetitas donde llevaba yo un resumen de todo el caso de mi hijo.

“Ahí estaba el gobernador Emilio González Márquez. Luego luego se acercaron a mí los del Estado Mayor y me quisieron sacar, pero el presidente dijo: ‘déjenla, ahorita terminando el evento voy a hablar con ella’.

“Empecé a venir a la Ciudad de México con la entonces procuradora Maricela Morales. Yo ni siquiera sabía que existía una policía federal investigadora. Y empezaron a hacer una búsqueda exhaustiva porque yo estaba recomendada por el presidente.

“Puso a dos militares para que estuvieran en comunicación conmigo, pero al cabo de unos meses yo les hablaba por teléfono y me contestaba una grabadora: ‘El número que usted marcó no existe’.

“En el 2012, gracias a las investigaciones de mi familia, de mis muchachos y de la mía propia, agarramos a una banda de 12 secuestradores en Tonalá. El jefe de esta banda era el segundo de la misma policía del municipio. Los metieron a la cárcel acusados de secuestro, los confinaron.

“Yo tenía pruebas de que ellos se habían llevado a mi hijo… Para no hacerte el cuento largo, ahorita están libres todos”…

Cuando el hijo de Lupita desapareció ella estaba cerca de jubilarse y vivir de su pensión, pero su pérdida la empujó —con sus casi 60 años—, a estudiar una nueva especialidad: Genética e identificación de personas, en el Instituto Jalisciense de Ciencias Forenses.

En 2012 comenzó a trabajar en la creación del colectivo Familias Unidas por Nuestros Desaparecidos, donde madres, esposos, hijos y hermanos buscan sin descanso.

Hoy el colectivo registra, sólo en el estado de Jalisco, 729 madres que buscan a sus hijos…

“Estoy aquí (en la Ciudad de México) porque en Jalisco no hacen nada que vean difícil, por decirlo así… En la Fiscalía no avanzan los casos. Entonces yo los traigo aquí a PGR y exijo que se integre una carpeta de investigación aquí. Ese es mi día a día…” concluyó la incansable Lupita.

Ahí le hablan cientos de madres, gobernador Aristóteles Sandoval.

Mónica Garza
Mónica Garza

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