La maestra está de vuelta y quiere venganza

QUEBRADERO

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La maestra trae varias guardadas en su mochila y quiere venganza. Por lo que se vio ayer ya empezó a construir lo que quisiera que fueran sus nuevas bases y caminos.

Está soltando las manos. Está haciendo un uso severo y rudo del lenguaje para arremeter contra todos, los que asegura, fueron quienes la metieron cinco años a la cárcel.

No se explicitó ni un solo nombre, quizá no había necesidad de ello, da la impresión que todos sabíamos a quién se refería. Como le decíamos hace unos días, la maestra está echada para adelante, las condiciones políticas, aunado a su propia liberación, le están siendo profundamente favorables.

La maestra entiende muy bien los tiempos. Sabía que ayer se iniciaba un nuevo curso escolar y que habría una reunión entre los gabinetes de Peña Nieto y el de López Obrador. Apareció temprano para ser, de alguna u otra manera, tema a lo largo del día, como muy probablemente lo será también a lo largo de varios días.

En la conferencia de prensa de los presidentes, Elba Esther Gordillo fue una especie de fantasma. Estuvo presente casi en toda la reunión vía las preguntas de los periodistas. Entre ella, la Reforma Educativa, el nuevo aeropuerto y la encomiable civilidad política, terminaron por llevarse la conferencia.

La maestra se asumió ayer de nuevo como la líder de los profesores. No permitió preguntas en su presentación en un acto que tuvo tintes de mitin. Así como entró al hotel salió de él para cruzar la calle y regresar a su departamento, el cual está enfrente. Tanto dentro como fuera del salón, estaban algunas de sus huestes que ahora sí no la olvidaron y ahora sí se hicieron presentes.

Elba Esther Gordillo ha vivido y trascendido en función del poder político. Es público cómo llegó a la dirección del SNTE gracias a Carlos Salinas de Gortari, y cómo fue acomodándose y fortaleciéndose a lo largo de los subsiguientes sexenios, hasta que se le apareció una Reforma Educativa y Peña Nieto.

Por lo que se ve, se viene una confrontación de consideración al interior del SNTE. Lo que no falta mucho para saberse, es si la maestra conserva fuerza, después de estar cinco años en la cárcel, al interior del sindicato como para volver a dirigirlo o influir en él.

Su protagonismo no se ha perdido. Ayer dio una prueba de ello al declarar que su exoneración, la cual mostró una y otra vez, es el derrumbe de la Reforma Educativa. Elba Esther nuevamente se sobrevalora, más allá de intentar entre mandar un guiño o una señal a López Obrador.

Por más que muchos elementos de la reforma sean cuestionables, particularmente las evaluaciones a los maestros, no se puede soslayar la gran convocatoria que tuvo la reforma y el buen recibimiento y apoyo que tuvo entre algunos maestros. La profesora no lo puede pasar por alto, habla más bien por los cinco años en la cárcel.

Elba Esther mandó mensajes múltiples, es evidente que además de todo lo que quiere hacer, por ejemplo, recuperar el liderazgo del sindicato, quiere atacar y evidenciar a quienes asegura le hicieron daño, empezando por el Presidente Peña Nieto.

Su insistencia en el uso político de la justicia no puede tener otro depositario que el Ejecutivo. No se vio que ayer estuviera ondeando la bandera de la paz o algo parecido.

No había necesidad de que mencionara su nombre, con sólo ver su renovada cara al momento en que mostró los papeles, en que se da cuenta de su exoneración, era evidente lo que reflejaba su rostro y el sentir de lo que estaba haciendo.

Cuando la maestra fue detenida se llegó a suponer que se vendría una gran reacción de inconformidad y protestas por parte de los maestros del SNTE, no fue así.

Un mal proceso, el triunfo de López Obrador y el debilitamiento dramático del Presidente están reviviendo a la maestra, la cual quiere poder y venganza.

RESQUICIOS.

Son pasos adelante lo que vimos ayer en Palacio Nacional. Vendrán los agarrones, pero mientras, se avanza.

Javier Solórzano Zinser
Javier Solórzano Zinser

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