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Foto: Especial
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El arácnido pernoctaba en un hueco húmedo entre las vigas del techo cuando leyó sobre la intención de algunos académicos ibéricos de impulsar el uso contemporáneo del latín para recobrar su vigencia, y aunque el deseo de revitalizar esta lengua milenaria aparece de cuando en cuando en el ámbito académico, el venenoso (venenata) tiene bien estudiadas sus etimologías y observa cómo sin darnos cuenta, el latine está presente en la escritura y el habla, más allá del erudito latinajo culterano recetado a la gayola por los pedantes.

Recuerde si no el lectorem del scorpio términos como argumentos ad hominem o ad nauseaum (hostiles y dirigidos al hombre y no al asunto tratado); amor omnia vincit (el amor todo lo vence); ars longa vita brevis (la ciencia dura, la vida es breve); aurea mediocritas (dorada medianía); ave, Caesar (salve, César); carpe diem (aprovecha el día); cave canem (cuidado con el perro); cogito ergo sum (pienso, luego existo); curriculum vitae (carrera de la vida); ecce homo (he aquí el hombre); in vino veritas (en vino, la verdad); modus operandi y modus vivendi (manera de operar y de vivir); in situ (en el sitio); post mortem (después de muerte); contra naturam (contra la naturaleza); statu quo (en el estado en que); motu proprio (por propio movimiento); sui generis (a su manera); opera prima y opus magnum (primera obra y obra maestra); mare magnum (gran mar); y así podría seguirse el reptile (rastrero) ad infinitum, pero mejor intelligentibus pauca
(a buen entendedor, pocas palabras), y la obligada cita de la fuente en el libro Peccata minuta, de Víctor Amiano (Ariel, 2012).

“Sin darnos cuenta, el latine está presente en la escritura y el habla, más allá del erudito latinajo culterano recetado a la gayola”.

De igual manera se podrían comentar las noticias (notitia o audi), comenzando por un cane lugubre (lamento) por el alma mater del arachnid (arácnido), pues la UNAM y sus diferentes escuelas, como los CCH y las FES, son desde hace tiempo violentadas por grupos de porros, narcomenudistas e integrantes del crimen organizado, quienes no sólo roban y golpean a estudiantes, sino incluso han “desaparecido” a varios. El lamentum del scorpionem rinde homenaje a la universitas magistrorum et scholarium donde estudió, allá por los años setenta del siglo viejo (saeculum veteris), la cual, desde luego, ya no es la misma (non eundem), pues in illo tempore (en aquel tiempo) la magnífica civitas universitas (ciudad universitaria) contaba con unos ochenta mil estudiantes y no los 350 mil de hoy.

Para no finalizar este sino del escorpión (scorpio autem) en tono lúgubre, el bestius venenata recobra una maravilla en latín debida al humor del poeta Luis Miguel Aguilar, también experto en el tema. “Vamos a ver de qué lado masca la iguana: Vidi quae pars reptilibus acapulquensis manducare”. 

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