AMLO vulnerable, país entero vulnerable

GENTE COMO UNO

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Es tiempo de que el presidente electo, Andrés Manuel López Obrador, acepte que la campaña ya se terminó, que su seguridad es un asunto de Estado prioritario y que no hay luna de miel con “el pueblo” que dure 100 años.

Hoy, el cristal de la ventanilla del ya célebre Amlomóvil es prácticamente lo único que lo separa de las multitudes  —y de los riesgos— y eso mantiene con un sobresalto a los encargados de resguardar su seguridad.

Dicen los expertos que para un atentado no se necesita más que una sola persona que logre estar cerca de su víctima.

Entre la entrega de cartas, curriculums, flores y demás obsequios que recibe el Presidente electo todos los días, hoy no hay nadie que realmente filtre quién se le acerca, y su integridad física es un asunto de seguridad nacional, ya no puede ser una decisión personal.

Hoy Andrés Manuel López Obrador le pertenece al pueblo de México, que votó para tener un Presidente que gobierne este país de por sí ya muy vulnerado; no para estarlo “cuidando”. Su seguridad y la de su familia es una prioridad.

Viajar en un avión comercial no está mal, lo que está mal es que con eso vulnera no sólo su seguridad, sino la del resto de los pasajeros que e traslada con él, así como sus condiciones de vuelo.

La estrategia de seguridad que se está planteando para el próximo Presidente de México parece producto de la inexperiencia y un acto de irresponsabilidad.

Eso de desaparecer al Estado Mayor Presidencial, con todo su entrenamiento y experiencia, ante las necesidades reales de quien gobierna un país en guerra contra el crimen organizado, habría que pensárselo mejor.

Alfonso Durazo, próximo secretario de Seguridad Pública, ha dicho que ya se encuentran en el proceso de selección de la “ayudantía” de Andrés Manuel López Obrador, pero sin especificar cuáles serán en concreto sus características.

Sólo sabemos que este grupo de seguridad conformado por 20 personas (10 hombres y 10 mujeres) “de confianza” tendrá un perfil básico de lealtad, compromiso y formación profesional a nivel licenciatura, que recibirá una capacitación adicional para cumplir la tarea que tendrá encomendada.

el presidente electo acompañado de su familia, el primero de julio en el Zócalo.

¿Este grupo podrá suplir las acciones de las cerca de 100 personas que conforman el equipo de seguridad e inteligencia que ha acompañado a los presidentes en cada paso que dan, dentro y fuera del territorio nacional?

Y eso sin contar los equipos de estrategia que los esperan en cada lugar donde circulan o pernoctan, para cualquiera de sus actividades, ya sea de índole pública o privada.

¿Qué va a pasar el día que el próximo Presidente reciba una visita de Estado y el servicio secreto del país visitante quiera acordar la seguridad de su mandatario con el equipo de seguridad mexicano? … Porque ellos sí van a querer cuidar a su presidente.

El presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, es protegido por un Servicio Secreto que está integrado por 15 mil 600 agentes especiales, responsables de su seguridad, la de los expresidentes y sus respectivas familias.

El primer ministro de Canadá, Justin Trudeau, cuenta con 180 miembros de Real Policía Montada que lo vigilan a él y a la gobernadora general, Julie Payette.

En Francia el presidente Emmanuel Macron tiene en su equipo de seguridad de primer círculo a 8 guardaespaldas y varios agentes especializados, dos choferes y una aeronave especial (un avión Falcon).

El presidente de Brasil, Michel Temer, cuenta con un equipo de seguridad institucional de 12 miembros, comandado por un general, y lo acompañan dos guardaespaldas de toda su confianza que portan teléfonos celulares antiespionaje para su uso personal.

¿Qué es lo que tendrá nuestro Presidente?, ¿20 profesionistas leales y sin armas?, ¿con los que además viajará en aviones comerciales?

Viajar en un avión comercial no está mal, lo que está mal es que con eso vulnera no sólo su seguridad, sino la del resto de los pasajeros que traslada con él, así como sus condiciones de vuelo.

Hoy el protocolo que se sigue para que el Presidente aborde el avión presidencial es muy estricto. El Estado Mayor supervisa no sólo a quienes viajaran con el primer mandatario, sino también al cuerpo de pilotos y sobrecargos, así como a quienes realizan el mantenimiento y revisión de la aeronave, antes y después de cada vuelo. Asimismo, se verifican los perímetros de seguridad de las pistas de despegue y aterrizaje.

¿Por qué? porque no se trata de un ciudadano cualquiera, se trata del Presidente de la República, cuya seguridad y la de su familia significa la estabilidad del país entero. Aunque Andrés Manuel López Obrador quiera, él ya no es “un ciudadano cualquiera”.

Necesitamos un Presidente seguro, consciente, que no juegue con la estabilidad de un país que mucho la necesita.

Mónica Garza
Mónica Garza

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