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Izq. a der: Javier Ramírez, Brenda García, Beatriz Garza, Hearvey Arteaga, Carmen Méndez, Juanito, Marcelina Rodriguez y Lizeth Castro.

Al subir por la colina el ruido de la revolvedora, el sonido de los botes de cemento caer al piso y las voces de decenas de personas se incrementan conforme se llega al final del camino, y ahí se revela todo: son los voluntarios de De Mano a Mano que laboran para levantar los muros de la casa de don Juan Méndez, que es una de las 18 viviendas que la asociación construye para las familias damnificadas por el sismo del 19 de septiembre de 2017, en San Lucas Colucán.

Estos trabajos son parte de la segunda etapa de reconstrucción de la fundación en la comunidad ubicada en Puebla —en la primera se edificaron 15 viviendas que ya fueron entregadas el 9 de diciembre pasado—, los cuales se iniciaron hace cinco semanas y ya tienen un avance del 40 por ciento, de acuerdo con los ingenieros encargados de las obras, Arturo Mondragón y Pablo Velázquez.

  • El Dato: Se prevé que el 14 de abril se haga la entrega oficial de las 18 casas edificadas por voluntarios de De Mano a Mano.

“Ya tenemos la cimentación en todas las casas y estamos poniendo los blocks en ocho de ellas”, señaló Mondragón, quien realiza la asignación de labores a los voluntarios, que cada fin de semana visitan el poblado para ayudar.

En esta ocasión, 90 personas viajaron de Querétaro, Puebla y la Ciudad de México a la comunidad, donde también trabajaron en la vivienda de doña Magarita y en la de su cuñada Bertolda; la primera no podía ocultar su emoción y alegría al ver a los hombres y mujeres de playera negra y chaleco naranja colocar uno sobre otro los blocks, que ya van dando forma a los muros de su casa.

“Estamos muy agradecidos porque hayan venido a ayudarnos. Se nos alegra el corazón con las casas que nos están construyendo. Ya muy pronto vamos a tener dónde dormir”, señaló doña Margarita, de 65 años.

Y aunque los trabajos avanzan en tiempo y forma de acuerdo con el calendario establecido por la asociación civil, la presidenta de la fundación, Lizeth Castro, señala que aún falta camino que recorrer para llegar a la meta, pues aún requieren de 560 mil pesos para terminar las casas.

Sin embargo, el trabajo de De Mano a Mano no se limita a la reconstrucción de las viviendas sino que también ha captado otras necesidades que hay en el pueblo, como atención médica. “Estamos trayendo más beneficios al pueblo. Vamos a hacer el intento de ayudar lo más que se pueda, sobre todo cuando hay problemas de salud. Hay muchos niños enfermos”, explicó Beatriz Garza, colaboradora de la asociación.

Los integrantes la fundación se han encontrado con casos de discapacidad como el de Juanito, un niño de cinco años que perdió la vista, el habla y la movilidad debido a un tumor cerebral, o el de Briana, una menor de tres años que nació con pie equinovaro.

“Vamos a ver si se pueden canalizar a otros hospitales para que reciba un mejor tratamiento y tengan una mejor calidad de vida”, señaló Beatriz Garza.

Otra de las necesidades para San Lucas Colucan es la educación, pues debido a que la escuela primaria resultó afectada, más de 400 niños del pueblo estudian en aulas móviles. “Estamos viendo la posibilidad de donar la escuela. Hay que hablar con la Secretaría de Educación Pública y cumplir con todos sus requerimientos. Si no va a ser toda la escuela sería una parte, porque la SEP ya está tomando parte para construir ocho aulas y ya nosotros haríamos lo demás”, explicó.

De Mano a Mano no sólo ha sorprendido a los habitantes de San Lucas con la construcción de sus viviendas y la ayuda alimenticia —se entregan despensas, en esta ocasión la empresa Costco fue uno de los donadores de éstas—, en educación y servicio médico, sino que en cada visita busca implementar actividades de higiene y recreación de los lugareños.

Los voluntarios organizan jornadas de limpieza, juegos con los más de mil niños y hasta payasos han ofrecido su show para sacarles sonrisas a grandes y chicos.

Este fin de semana se añadieron los cortes de cabello, patrocinados por Silvia Galván, Image Studio. En el zócalo del pueblo, los estilistas Héctor Castillo, Karla Malanco y Lucy Ortiz instalaron un salón de belleza provisional y atendieron a 55 personas, en aproximadamente tres horas y media.

“Nos encantó venir porque no sólo se enfocaron en la reconstrucción, sino también en la gente, regalándole un poco de belleza y cuidado. Siempre que te sientas bien, como tú te ves, te levanta mucho el ánimo”, declaró Héctor Castillo.

Otras aportaciones han venido de Cemex, empresa que donó 90 toneladas de cemento en 2017 y 70 este 2018; Pepsico colaboró con 100 cajas de agua embotellada; Cervecería La Silla que participa como patrocinador y Costco Puebla, que ofrece donativos de fruta, verdura y pan.

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