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Foto: Especial

Un Mundial siempre acaba mal. No falta a quien le suba la presión, lo deje la mujer u orine sangre. Por no hablar de la depresión a causa del papelón de las respectivas selecciones si eres mexicano, alemán, español o argentino.

El protagonista indiscutible de Rusia 2018 no fue Francia, fue Maradona. No sólo opacó a la Selección Argentina (ganara, perdiera o empatara, Diego le robaba cámara), se convirtió en noticia por sus excesos y exabruptos. Desde la postal en el avión balanceando un caballito de tequila en el antebrazo, pasando por el bailecito chuntaro style del Profe Moreira, hasta su pose de Mumm-Ra El Inmortal en un partido de la albiceleste. De leyenda del futbol a rey de las redes sociales. Durante días la maquinaría productora de memes tuvo material de sobra para situar a Diego en todos los smartphones del orbe. Quién fuera Maradroga, con un séquito de médicos especialistas que lo acompañaban a todos lados cuidándolo del pasón.

Las transformaciones en el mundo no las producen los regímenes, son obra de los Mundiales. Que en Rusia 2018 se hayan roto todas las quinielas es un indicativo, pero sobre todo la doble moral que se suscitó a raíz de la conducta de Maradona dan cuenta del estado de las cosas. Nos llevó siglos conquistar la libertad. Y estamos acabando con ella en minutos. El mundo puso el grito en el cielo porque cómo era posible que Diego diera ese ejemplo a los niños. Darse golpes de pecho porque Diego ensucia su leyenda es maniqueísta. Un hombre ya no tiene derecho a destruirse, carajo.

De entre los conjuntos que fueron más vapuleados, nuestro amado Tri fue el que sacó la peor parte. En estos días salió una lista y ocupa el primerísimo lugar en la historia de los mundiales con goles en contra. 38 a la sazón. Podemos seguir burlándonos del Chicharito, pero también Alemania, España y Argentina soñaron cosas chingonas, y les metieron la riata como a nosotros. Podrán decir que al menos estas selecciones han sido campeonas del mundo. Sin embargo, el derecho a tener fe no ostenta nacionalidades. Hasta los travestis, los poblanos y los extraterrestres tienen derecho a la fantasía.

Más que el triunfo de la Selección Mexicana contra Alemania, lo que más recordaremos de Rusia 2018 es la entrevista de Faitelson a Chicharito. Pero no nos equivoquemos. No es un acierto de la prensa deportiva. Es una necedad. Que el entrevistador quiera convencer al entrevistado de la no existencia de Dios habla de lo mal que está también el periodismo deportivo. En este campo las cosas no cambian. La evolución del comentarista en nuestro país se mantiene inamovible: 1) Vamos a ganar. 2) Sí se puede remontar. 3) La realidad del futbol mexicano. 4) Urge revisar estructuras.

Darse golpes de pecho porque Diego ensucia su leyenda es maniqueísta. Un hombre ya no tiene derecho a destruirse, carajo.

Tan disparatado es culpar a Neymar del mal desempeño del Tri (como hizo Osorio), como la presión mala leche que los medios esgrimieron contra nuestros muchachos. La prensa deportiva es una farsa. Un día se pelean a muerte, se traicionan, se apuñalan por la espalda, y al siguiente les llegan al precio y aparecen juntos en un anuncio de Telcel. Si buscamos seriedad y profesionalismo, lo sabemos, no lo vamos a encontrar en ESPN, Tv Azteca o Televisa. Impresionanti.

El mundo no tiene memoria. Aprovechándose del racismo de los croatas, Francia se hizo la cool ante la humanidad, presumiendo su abanico multirracial y hasta portando ridículamente sombreros de charro. No olvidemos dónde nació el nazismo. Son más alemanes que Hitler. También los franchutes son unos trogloditas. Y para muestra la celebración. Los disturbios en París luego de la coronación. Muertos, heridos y saqueos millonarios. Se sirvieron con la cuchara grande. Se indignan porque Diego comparte un pase de un palco a otro, pero salen a mostrar su verdadero yo con el pretexto de haber ganado.

Faltan cuatro años y medio para Qatar, la justa se llevará a cabo en noviembre y diciembre. El Mundial opacará a la navidad. A quién le va a importar la nochebuena si cinco días antes habrá un nuevo campeón. Lo sabemos, vamos a llegar más jodidos, más viejos y con el hígado más cansado, pero el entusiasmo será el mismo. Esperemos que la presidenta croata conserve su figura, que Ronaldo siga tan rechoncho como hasta ahora, y que Maradona siga con vida para que le siga dando al futbol ese color que ningún otro jugador le puede dar dentro o fuera de la cancha, así se llame Mbappé. Porque a la pelota no la puede manchar nada, ni el VAR.

P. D.: Messi, CR7, gracias por participar.

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