• Tamaño de fuente: A  A  A  A  
Se indagó en la técnica de manufactura para su autentificación. Foto: Cuartoscuro
Se indagó en la técnica de manufactura para su autentificación. Foto: Cuartoscuro

El Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) avaló la legitimidad del Códice Maya de México, antes conocido como Códice Grolier, que data del periodo postclásico temprano y aseguró que se trata del manuscrito mesoamericano legible más antiguo, conocido hasta hoy.

En conferencia de prensa, Diego Prieto, titular del INAH, indicó que el documento se encuentra entre los libros más raros del mundo, y fue hallado en el estado de Chiapas en la década de los 60, es un “documento prehispánico, auténtico que nos remite al universo simbólico de la cultura maya”.

Luego de un estudio multidisciplinario realizado por historiadores, arqueólogos, antropólogos físicos, conservadores, arqueobotánicos, biólogos, epigrafistas, físicos, geólogos y entomólogos forenses, encabezados por José Antonio Ortiz Lanz, en 2017, y coordinado por Sofía Martínez del Campo y Baltazar Brito Guadarrama, resolvieron las incógnitas en torno a él, y concluyeron que el documento es totalmente legítimo.

“Se trata de uno de los pocos códices prehispánicos que hay en el mundo y uno de los pocos códices mexicanos que hay en este país”, declaró el titular del INAH.

El documento será resguardado por la Biblioteca Nacional de Antropología e Historia, en el Museo Nacional de Antropología (MNA).

La historia de este documento resulta polémica, ya que fue hallado en una cueva en 1964 y adquirido por el coleccionista Josué Sáenz; en 1971 se presentó en la exposición Ancient Maya Calligraphy en el Club Grolier de Nueva York, de donde tomó su, ahora, antiguo nombre.

Gráfico: La Razón de México

En 1973, Michael Coe publicó The Maya Scribe and his World, fue la primera vez que se describió el contenido del calendario y poco después, por medio de un estudio de radiocarbono, se conoció la fecha de la que provenía: 1230 d.C., perteneciente al postclásico.

En 1974, Josúe Sáenz regresó el códice al Museo Nacional de Antropología, para que se investigara la autenticidad y es hasta el 2015 que Coe y sus colaboradores la  confirman.

Durante estos años, especialistas y académicos han discutido su legitimidad, aludiendo de que se trataba de un documento apócrifo, un códice impreso sobre papel prehispánico con semejantes escrituras y materiales, con los que los mayas trabajaban en su época.

Diego Prieto indicó que las primeras dudas que despertó el documento cuando se descubrió, se debieron al desconocimiento de su contexto de origen, y agregó que, tras exhibirse en Nueva York, despertó polémica entre la comunidad académica, debido a la apariencia y singularidad de su contenido, que guardan tanto similitudes como diferencias con los códices mayas de Madrid, el de Dresde y el de París, los códices hasta ahora reconocidos como mayas.

Para la investigadora del INAH, Sofía Sánchez del Campo, la originalidad del documento, “aporta una nueva lectura del contenido iconográfico ritual, unas fechas rituales en las que se pudo utilizar el documento, y confirma que el estilo del códice es original, no es apócrifo ni mucho menos una reproducción elaborada con base en otros manuscritos u objetos prehispánicos”.

Consideró que el análisis de materiales al documento tras, el estudio, aporta la identificación del azul maya y la grana cochinilla, lo cual vuelve los resultados más complementarios.

El Códice Maya de México

  • Se  expondrá del 27 de septiembre al 7 de octubre en la XXIX Feria Internacional del Libro  de Antropología e Historia
Compartir