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La poeta uruguaya en una imagen de archivo. Fotos Cortesía: Pascual Borzelli
La poeta uruguaya en una imagen de archivo. Fotos Cortesía: Pascual Borzelli

La poeta uruguaya Ida Vitale resultó ganadora del premio FIL de Literatura en Lengua Romances 2018; se dio la noticia durante la rueda de prensa en Guadalajara.

La autora de la Generación del 45 se dijo sorprendida por el citado galardón que recibirá durante la inauguración de la Feria del Libro de Guadalajara, el próximo 24 de noviembre, al tiempo que dejó en claro que todo lo bueno “le viene de México”.

El galardón va acompañado de 150 mil dólares; el Premio FIL reconoce una vida de entrega a la literatura. En otras ediciones lo han obtenido Fernando del Paso, Antonio Lobo Antunes, Margo Glantz, Yves Bonnefoy, Claudio Magris y Norman Manea; grandes autores de literatura contemporánea.

“No tengo gratitud para ningún otro país; ojalá México siga siendo como hasta ahora: un refugio para los que andan un poco perdidos en el mundo”, dijo.

Por ser “una fuerza poética en el ámbito de la lengua española”, un jurado internacional, integrado por Héctor Abad Faciolince, Luz Elena Gutiérrez de Velasco, Efraín Kristal, Valerie Miles, Carmen Murat y Elena Stancanelli, decidió otorgar el citado galardón a Vitale.

“En las últimas siete décadas, la poesía de Ida Vitale ha enriquecido la lengua española. También lo ha hecho en sus notables traducciones, como, por ejemplo, sus versiones de Pirandello, Bachelard y Simone de Beauvoir, que forman parte de sus contribuciones a la literatura”, detalló el jurado en su acta.

Gráfico: La Razón de México

Raúl Padilla López, presidente de la Feria Internacional del Libro de Guadalajara, mencionó que “con este premio se rinde homenaje a quien, a través de su obra, exalta el esplendor de las lenguas neolatinas en sincronía con el espíritu y pensamiento contemporáneo”.

Este año se recibieron 79 propuestas, de 17 países, en las cuales estuvieron representados 62 escritores y seis idiomas: catalán, español, francés, italiano, portugués y rumano. Las candidaturas, como lo establece la convocatoria lanzada en abril, fueron inscritas por instituciones culturales, asociaciones literarias, editoriales y los miembros del jurado

“Con sorpresa y estupefacción recibo el premio, pues uno está en la edad en la que no empiezo a esperar sorpresas de este tipo. En México están mis grandes amigos y esto es una coronación más; he puesto muchas coronitas arriba de mi relación con México”, mencionó Vitale.

“Su curiosidad insaciable se expresa con una fina ironía risueña, una mirada a veces directa, a veces tangencial, que recupera y reinventa las cosas, y nos las hace ver de otra manera, con nuevos ojos”, se lee en el fallo del jurado.

Ida Vitale nació el 2 de noviembre de 1923; entre sus numerosas obras, el jurado de especialistas que le concedió el máximo galardón de la FIL Guadalajara destacó La luz de esta memoria, Procura de lo imposible, Léxico de afinidades, Sueños de la constancia y Cada uno en su noche.

Vitale estudió humanidades y fue profesora hasta 1974, cuando la dictadura militar la orilló a exiliarse en México durante 10 años. Ha colaborado en numerosos diarios y revistas.

En México formó parte del consejo asesor de Vuelta y del grupo fundador de Unomásuno. Es doctora Honoris Causa por la Universidad de la República de Uruguay.

Ida Vitale

  • Nació en Montevideo el 2 de noviembre de 1923
  • Es poeta, traductora, ensayista, profesora y crítica literaria uruguaya

Premios

  • 2009 IX Premio Internacional Octavio Paz de Poesía y Ensayo.
  • 2014 Premio Internacional Alfonso Reyes.
  • 2015 XXIV Premio Reina Sofía de Poesía Iberoamericana.
  • 2016 Premio Internacional de Poesía Federico García Lorca.
  • 2017 Premio Max Jacob.

Ida Vitale: Reducción del infinito

Por Carlos Olivares Baró

“En el aire estaba / impreciso, tenue, el poema”. En las alas de una escondida mariposa murmuraba el verso su pasión terrestre, su decir lluvioso de violín hirsuto. Ida Vitale frota la piel de la música como si estuviera manoseando la cáscara del higo. / He acudido a sus estrofas en momentos en que el ramalazo afila sus tinieblas: nunca encontré vestigios de racha sentimental que me cobijara: en el territorio Vitale la única dádiva para el náufrago es la “sonrisa sobre el caos”: dichosa sombra transparente que en las esquirlas del espumoso tiempo se extiende en alaridos febriles para salvar al hombre de su miseria. / Veo a Ida Vitale enclavada en los silencios donde el resplandor del sol guarece el vuelo de las aves. / Desamparo que galopa hacia los montes con “la llave de los sueños” y el fulgor de los enigmas en las profecías. La palabra en la boca del lobo muerde; pero, el cántico en la lágrima del hombre se precipita voraz sobre el desolado augurio del dolor: hay brújulas heredadas, péndulos de ondulados zarandeos que Dios amarra a las alforjas de los ángeles. / Poeta de la esencialidad: lo perpetuo se reduce a la nota del violonchelo pulsado por un niño de inquebrantable ingenuidad. / Poesía seductora por la exactitud de su prosodia: “La palabra infinito es infinita, / la palabra misterio es misteriosa”. La refulgencia carcome toda la opacidad que nos ciega. Ida Vitale: dueña de las sílabas que testifican el lienzo en que existencia, ética y poesía nacen de una sola madeja para “por un segundo / sentir cómo late el mundo”.