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Foto: Especial

Si me pidieran dirigir un documental sobre la historia de la humanidad comenzaría con una toma sobre el planeta Tierra y de música de fondo sonarían los acordes de “La Grange” de ZZ Top. Haría zoom sobre el globo y comenzaría a relatar el origen de la civilización. Hasta el momento de llegar a una de las cumbres: la música de ZZ Top.

El power trío por excelencia del blues, Dusty Hill, Frank Beard y El Reverendo Billy Gibbons no sólo cambiaron la concepción del blues texano como lo conocíamos, crearon una imagen de renegados que sigue a pesar de ser casi unos septuagenarios. Siempre que se habla de ellos en algún momento sale a relucir la anécdota de los millones de dólares que la Gillete les ofreció por cortarse las barbas.

Pocas sensaciones se equiparan a la primera vez que vas por carretera en Texas y ves el cartel de desviación a la población de La Grange. De niño pensaba que se trataba de un lugar mítico. Inventado por vida y obra de los milagros del rock & roll. Pero de verdad existe.

Viajé a El Paso para asistir al Teatro Abraham Chávez al concierto de estos hijos predilectos del estado. El venue era una convención de veteranos. Como corresponde a una banda longeva. Pero ZZ Top no es un grupo que viva de sus glorias pasadas. En 2012 sacaron La Futura, su último disco de estudio, con composiciones nuevas, y en 2015 El Reverendo lanzó Perfectamundo, su disco solista. Ya no son el torbellino que eran cuando lanzaron Tres hombres, pero la actitud y el sonido siguen intactos. En parte porque son insobornables, no sólo por Gillete, también lo son porque conservan su formación original. No los han destruido los demonios del rock & roll como a tantas otras agrupaciones.

El público gringo suele ser frío, pero en esta ocasión jugaban los locales y la gente lanzó un alarido.

El teatro estaba a reventar. Arrancaron con “Got Me Under Pressure” del Elimnator, el álbum con un sonido innegablemente ochentoso pero que dotó a la banda de una nueva oleada de clásicos. Y el recinto estalló. El público gringo suele ser frío, pero en esta ocasión jugaban los locales y la gente lanzó un alarido, varios rucos se pusieron a correr de un lado a otro por los pasillos y por debajo del escenario. ZZ Top is in da house. Luego continuaron con “Thank You”, el cover de Sam & Dave, una canción que han hecho suya por derecho propio. De esas pocas piezas que terminas amando más la versionada que la original.

Además de ser creadores de una de las trilogías más ponedoras del rock (First álbum, Tres hombres y Tejas), ZZ Top es reconocido por sus actuaciones en vivo. Desde Fandango, pasando por su show en el Rockpalast en 1980, hasta el In Your Face Tour, donde subieron a un
regimiento de conejitas de
Playboy al escenario mientras tocaban “Legs”. Por eso el Abraham Chávez bullía de viejos mariguanos, aunque no se pudiera prender ni un chanchomón. Ya iban todos bien mariachis. Si algo caracteriza al blues de ZZ Top es que su música es pa gringos y mexicanos. Y presentarse en la frontera es todo un acontecimiento. Es la oportunidad de Billy de comer tacos en La Chinampa, como dijo que había hecho esa tarde.

“Waiting for a Bus” y “Jesus Just Left Chicago”, ese himno doble, continuaron el estruendo. “Gimme All Your Lovin’” puso a todas las damas a bailar. Desenfadadas doñas de biker que con sus chalecos de cueros se levantaron a gritar como otrora lo hicieran en su ya lejana juventud. “I’m Bad, I’m Bationwide” y “Beer Drinkers & Hell Raisers”, el lado más malandro de sus canciones, prendieron a la raza y más de uno lamentó no estar al aire libre para prenderse un churro.

Llegó entonces el momento rosa pero también el más emotivo. En “Legs” sacaron el bajo y la lira forrados de peluche. E hicieron los pasos de baile que los hicieran famosos en los ochentas. Luego vino “La Grange”, no podía faltar, y la gente volvió a aullar y bailar más allá del lugar común de lo que significa oír en vivo una de las piezas magistrales de la historia. Y para cerrar, cómo no, puesto que ZZ Top son unos animales del rock, se despidieron con un cover de El Rey: “Jailhouse Rock”. La pura diversión.

Dieciséis rolas y varias cervezas después estaba depositado en la calle con una sonrisa de oreja a oreja, luego de haber escuchado a uno de los grandes guitarristas de la historia (ZZ Top acababa de dejar El Paso). Y pensando que si un día me pidieran contar la historia de la humanidad, al final, después de la última guerra, la última hambruna y la muerte del último sobreviviente, cuando salieran los créditos escogería la canción “La Grange” como soundtrack para cerrar.

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