Margarita Zavala: los gritos del silencio

CANELA FINA

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Uno de los candidatos que más creció en esta campaña es Ricardo Anaya. De inteligencia emocional rauda, Anaya mejoró al fragor del combate, que es donde crecen los ungidos: un día antes de que Margarita Zavala se retirase de la contienda, la invitó a sumarse a su campaña.

Y Zavala respondió: “Me voy para que voten por el menos malo, el menos corrupto, el menos autoritario”.

Antes, al calor de su lucha por conseguir una contienda interna en el PAN para elegir al candidato presidencial, Zavala se había referido a Anaya como un adversario político “de un personalismo atroz”. Después, Anaya, sin embargo, ha logrado encaminar una candidatura competitiva.

Con la respuesta de anoche, Zavala no se sumó, evidentemente, a la campaña de Anaya, lo cual hubiese sido normal (y casi en automático) por ser hasta hace poco su excompañero de partido. Si no lo hizo enseguida, es porque no ve a Anaya como el candidato de las ideas que ella defiende.

Imposible olvidar que la renuncia de Zavala (6 de octubre de 2017) abrió un cisma en el PAN, porque Anaya preservó su condición de dirigente y aspirante presidencial, árbitro y jugador a la vez: una crisis que dividió al albiazul entre quienes se quedaron con Anaya y quienes se fueron, como Zavala.

Esto acerca a Zavala de manera natural a Meade, con quien coincide más en la forma de dirigir el país: como militante del PAN (primero) y primera dama (después) observó las capacidades profesionales de Meade como funcionario panista de Fox y secretario de Estado de Calderón.

Para una panista doctrinaria como Zavala, la alianza PAN-PRD es insalvable, porque se excluye a sí misma descafeinando al PAN de su ideal en favor del individuo frente al colectivismo del PRD, la defensa de la propiedad privada frente a  la propiedad pública que propugna el PRD.

Así que, al no orientar el voto de sus seguidores hacia ningún otro candidato (durante su renuncia a la candidatura anoche en Tercer Grado), Zavala está dejando claro, en todo caso, que no será para Anaya, con quien tiene agravios personales y diferencias políticas irresueltas.

El senador Jorge Luis Lavalle, panista del grupo político encabezado por Zavala, avisó ayer que “los panistas que votarían por Margarita se inclinarán por Meade, hay más afinidad, lo ven más como opción”.

Como sea, resulta lamentable que la carrera por la Presidencia de México en 2018 deje de contar con una mujer en la boleta, porque su presencia en la contienda enaltecía la pujanza que cada vez más adquiere la mujer en la política nacional.

Pero se agradece, en Margarita, la manera en que tomó tanto la decisión de entrar como la de salir:

De manera quijotesca.

Rubén Cortés

Rubén Cortés

Periodista y escritor. Nació el 18 de enero de 1964 en Pinar del Río, Cuba y vive en México desde 1995. Es graduado de periodismo por la Universidad de La Habana. Ha sido corresponsal de Guerra. Es autor de los libros Crónicas de Guerra, Afganistán e Irak en el frente de batalla, Nueve meses en la eternidad, ¡Cuba, Cuba!, Un bolero para Arnaldo y Los nómadas de la noche: Cuba después de Castro. Es Director General del periódico La Razón de México.
Rubén Cortés

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