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Su impresionante trabajo muestra vistas ocultas. Foto: Cortesía Santiago Arau

Con fotografías que roban el aliento y hacen pensar en aves que miran a la Tierra de las alturas, Santiago Arau se ha convertido en uno de los fotógrafos aéreos más destacados de México en la actualidad.

Oriundo de la Ciudad de México, desde hace 23 años tiene una o varias cámaras en las manos, listas para disparar o para dirigir a un dron hacia las alturas y capturar desde las facciones y grietas del Ángel de la Independencia, hasta la grandeza de las dos fronteras naturales del país.

Pero no es sino con las nuevas herramientas digitales y las redes sociales que su trabajo, además de alcanzar a un público cada vez más amplio, comenzó a reconocerse y a trazar un objetivo que finalmente ha conseguido: retratar cada rincón y pliegue de México con la misma mirada de los dioses.

El Ángel de la Independencia desde una perspectiva única. Cortesía Santiago Arau

“En realidad es un redescubrimiento del país con una herramienta nueva, que va a permanecer mucho tiempo más. La técnica en realidad es la misma, pues la luz es la información y se transforma en algo, en una foto digital, en este caso. Las técnicas siguen siendo las mismas, sólo han cambiado los materiales.

“Elijo México porque es algo que conozco, es mi casa, es donde nací, donde he crecido y es la que me atañe. En México todavía hay muchas cosas por descubrir, muchas cosas qué fotografiar como para salir. El trabajo que yo quiero hacer es cubrir el territorio de México a partir de un límite geográfico-político y no salirme de ahí. Viajando por México me he dado cuenta de que uno puede estar reinventando la fotografía de un mismo lugar”, comentó el fotógrafo en entrevista con La Razón.

En el último año, Arau ha recorrido el país y sus imágenes lo mismo se concentran en chinampas en Xochimilco que en lagos en cráteres de volcanes alejados de núcleos urbanos, sin embargo en las fotografías que comparte en redes sociales hay una crítica subyacente, pues asegura que ante la saturación de información el humano ha perdido la capacidad de mirar. 

Trajineras de Xochimilco, como las soñaron los dioses. Cortesía Santiago Arau

“Con el tema del territorio es más fácil ordenar y tener un eje temático. Si yo encuentro ciertos hilos, que también se pueden ir tejiendo, puedes redescubrir, pues las cosas se van conectando. Estoy descubriendo que hay cosas que los humanos no tenemos la concepción de verlas y que a partir de miradas aéreas, satelitales, nos daremos cuenta de algo que está ahí. Pensamos que ya lo vimos todo, pero hay tantas cosas qué descubrir y tanta información que al final de cuentas no estamos viendo. Mi trabajo muchas veces es una crítica en ese sentido”, sostuvo.

Gráfico: La Razón de México

Sobre su inclinación por las fotografías desde perspectivas cenitales, Arau reconoció que desde los 15 años comenzó a interesarse en este tipo de imágenes, pero resultaba muy costoso dedicarse a este tipo de fotografía.

Sin embargo con la llegada de los drones, la capacidad de hacer este tipo de fotografía no solamente se ha democratizado, sino que también ha traído consigo posibilidades casi infinitas, comentó Arau.

“El dron es una herramienta que es para mí muy divertida, pues te permite una creatividad casi infinita. Te permite poner una cámara donde quieras sin la necesidad de contratar un helicóptero”, explicó.

La fotografía aérea era muy selectiva. Los caminos se han abierto un poco más. Antes los fotógrafos tenían que subir a aeronaves pesadas y costosas y tenías que depender de otras personas y ahora en realidad no dependes de eso.  El dron llega para redefinir la fotografía aérea y darle una nueva concepción. Lo que enamora de la fotografía área es que nos da un lugar y una perspectiva totalmente ajena a la naturaleza humana, es una cosa que los humanos no estamos acostumbrados a ver”. 

Con una exposición en la Galería Octavio Paz en Murray Hill, en Manhattan, el fotógrafo de 38 años de edad adelantó que este año algunas de sus placas se mostrarán en la Bienal de Arquitectura de Venecia, sin embargo todavía no decide en qué formato presentar las miles de fotografías que ha tomado del país desde las alturas. 

“Todavía no sé cómo voy a darle salida. Hay muchas cosas que grabo y se archivan. Tal vez saldrán ahora o después, pero al final del día todo está ligado en un proyecto que es el territorio”, concluyó.

Su impresionante trabajo muestra vistas ocultas. Foto: Cortesía Santiago Arau