“Gabo no contado” revela a un García Márquez íntimo, sencillo y tímido

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Caracol Noticias, entrevista con Darío Arizmendi

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Un Gabriel García Márquez íntimo, hombre entrañable que pocos conocían, es retratado por el escritor Darío Arizmendi en su libro “Gabo no contado”, novedad editorial ya disponible en las librerías del país.

La obra, que rinde tributo al destacado escritor ganador del Premio Nobel de Literatura en 1982, quien es recordado mañana que se cumplen 88 años de su nacimiento, se integra por crónicas, notas personales y fotografías jamás publicadas, que revelan la vida del escritor.

A través de siete capítulos, el autor recuerda a su colega periodista, con quien compartió más 30 años de amistad, al tiempo que le muestra al lector “una postal del Gabo cercano, humano, íntimo, sencillo y tímido, de agudo sentido del humor, un hombre de familia y bueno, generoso, un papá amoroso y un esposo que siempre amo a la Gaba, quien en realidad fue su epicentro, su polo a tierra, su dueña”.

Gabriel José García Márquez nació el 6 de marzo de 1927 en Aracataca, Colombia.

Al poco tiempo de su nacimiento, sus padres se mudaron a Barranquilla por lo que lo dejaron al cuidado de sus abuelos; Nicolás Márquez, quien lo llevaba al circo y al cine, y Tranquilina Iguarán, quien le contaba fábulas y leyendas familiares, lo que marcó el carácter y la visión fantástica de pequeño Gabriel.

Tras la muerte del coronel Nicolás Márquez en 1936, cuando tenía 11 años de edad, tuvo que mudarse con sus padres al puerto de Sucre.

En 1940, gracias a una beca, ingresó en el internado del Liceo Nacional de Zipaquirá, donde tuvo como profesor de literatura a Carlos Julio Calderón Hermida (1907-1981), y cinco años más tarde escribió unos sonetos y poemas octosílabos inspirados en su novia.

En 1947 empezó a estudiar Derecho, carrera que abandonó para dedicarse al periodismo y el 13 de septiembre de ese mismo año, publicó su primer cuento “La tercera resignación”, en el suplemente del diario “El Espectador”.

Su primera obra “La hojarasca” fue publica en 1955, año en el que por primera vez viajó a Europa, donde se quedó cuatro años, alternando su residencia en Ginebra, Roma y París.

Durante esta época, Gabriel escribió “El coronel no tiene quien le escriba” y “La mala hora”, y además apreció a América Latina desde otra perspectiva.

Fue partir de su ese viaje, que encontró las diferencias entre los distintos países latinoamericanos, y tomó además mucho material para escribir cuentos acerca de los latinos que vivían en la ciudad luz.

A finales de 1957 fue vinculado a la revista “Momento!” y viajó a Venezuela, donde pudo ser testigo de los últimos momentos de la dictadura del general Marcos Pérez Jiménez (1914-2001).

En la siguiente década, vivió seis meses en Cuba, viajó a Nueva York, Estados Unidos y finalmente cambió su residencia a México, donde colaboró en las revistas “La Familia” y “Sucesos”, de las cuales fue director.

En 1966, García Márquez comenzó la gran novela latinoamericana, que según comentó en alguna ocasión surgió mientras viajaba de la Ciudad de México al puerto de Acapulco, y tras 18 meses de escribir más de ocho horas diarias en su máquina terminó “Cien años de soledad”.

El aclamado texto narra la historia de la familia Buendía y el mundo mágico de Macondo. Desde la fundación del pueblo hasta la completa extinción de la estirpe, se cuenta la historia colombiana desde la época del Libertador hasta los años 30 del presente siglo.

Después del éxito de “Cien años de soledad” su autor se estableció en Barcelona, España, y pasó temporadas en Bogotá, México, Cartagena y La Habana, Cuba.

Durante las tres siguientes décadas escribió cuatro novelas más y se publicaron tres volúmenes de cuentos y dos relatos.

Fue el 17 de abril de 2014 cuando la literatura universal se quedó sin uno de sus máximos representantes; Gabo murió en su casa ubicada en el sur de la Ciudad de México, lo cual provocó una gran conmoción en el ámbito cultural de todo el mundo.