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Las escenas tienen gran estilo Shakesperiano. Foto: Especial
Las escenas tienen gran estilo Shakesperiano. Foto: Especial

Potente y brillante, así fue la ópera Macbeth, de Giuseppe Verdi, que conquistó a la audiencia de Bellas Artes, por más de tres horas la historia operística hizo gala de la genialidad musical de Giuseppe Verdi y el virtuosismo de las historias y versos de Shakespeare.

Fantasmas, brujas, valerosos generales, un oráculo repleto de profecías y la metáfora constante del precio que Macbeth paga por la ambición del poder, fueron bien llevados a escena con un mayor desarrollo en el drama, victorias y derrotas de los protagonistas, que en la trama histórica y política.

Con el acompañamiento de la Orquesta y el Coro del Teatro de Bellas Artes, el montaje fue presentado en cuatro actos, conmoviendo a un público que por varios momentos ovacionó el espectáculo.

“Tendrás espinas por almohadas”, condenaron las brujas a Macbeth en el primer acto, que impactó por la fuerza oscura expresada en los vestuarios y largas columnas que transformaron Bellas Artes en un oráculo,

Macbeth y Banco transitaron confundidos tras regresar del campo de batalla.

El inicio del montaje se centra principalmente en los personajes de Macbeth, interpretado por Alfredo Daza, quien demostró una bella voz con potente fuerza interpretativa, mientras que Lady Macbeth, a quien dio vida la soprano húngara Csilla Boross y el bajo español Rubén Amoretti como Banco, lograron bien sus papeles equilibrando la fuerza del protagonista.

Gráfico: La Razón de México

Un fantasma plateado de pie, en medio de un banquete, fue el centro de atención al iniciar el segundo acto que desarrolla cómo los asesinos al servicio de Macbeth, logran su cometido al matar a Banco, pero éste es atormentado por la aparición de su mejor amigo y compañero de batallas, que reclama venganza por la traición.

“Tus huesos brillan, ¡vete fantasma!”; grita Macbeth aterrado por apariciones que sólo son visibles para él, mientras los invitados beben vino y las hechiceras recorren las piernas del escenario atormentándolo. El episodio fue matizado por momentos con una particular danza, donde las brujas realizan piruetas.

Aunque Lady Macbeth trata de calmar a su pareja, los asistentes al festejo del nuevo rey dudan de su nuevo gobernante, que jura volver a consultar a las brujas sobre su destino.

Bajo la dirección escénica de Lorena Maza, con escenografía e iluminación de Alejandro Luna, las creaciones musicales y melodramáticas dieron especial atención a los impulsos criminales de un Macbeth oscuro durante el tercer momento, y a un aquelarre alrededor de un enorme caldero, donde las brujas invocaban espíritus malignos.

El diseño de escenografía e iluminación de Luna, creador destacado por conseguir que el espacio y la luz sean eje del montaje, logró un fuerte dramatismo en todo momento durante esta producción , con la que regresa a la ópera.

El cuarto acto fue uno de los más importantes, y ofreció una escena coral al inicio llamada Patria o presa, donde un grupo de 60 refugiados escoceses llegan caminando a la frontera con Inglaterra.

El cierre fue uno de los cuadros más intensos y largos del espectáculo; remitió a la trama política, que en esta versión no fue explorada a detalle.

Es la primera vez que llega a México esta versión, que expresa el primer acercamiento que tuvo Verdi con Shakespeare, y representó un parteaguas en la historia de la operística italiana.

  • El Dato: Después de 18 años, el barítono Alfredo Daza volvió a Bellas Artes con el montaje que desarrolló con más fuerza el melodrama.

Macbeth

  • Duración: 3 horas, con dos intermedios de 15 minutos.
  • Dónde: Palacio de Bellas Artes
  • Cuándo: martes 18 y jueves 20 a las 20 horas. Domingo 23 a las 17 horas.
  • Precio: $150 a $650