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El médico veterinario Daniel Echeverría, con tres de sus pacientes. Foto: Karen Rodríguez

Sobre sus dos patas delanteras, un perrito recarga su cabeza y al escuchar a alguien acercarse, alza el cuello para observar a su visitante; pero el dolor en el tórax lo oprime y lo obliga a acostarse nuevamente. Tiene las costillas rotas a causa de un atropellamiento que sufrió al caminar por las calles de la ciudad, luego de que fue abandonado por su dueño.

Ahora, el can se recupera en el hospital del médico veterinario Daniel Echeverría, pues el ortopedista, aunque se dedica a la clínica particular, colabora con asociaciones civiles para ayudar a los animales callejeros que tuvieron el infortunio de sufrir una fractura o cualquier tipo de lesión en los huesos.

 “Los pacientes que me traen las asociaciones vienen bastante lastimados de sus piernitas porque los atropellaron o se cayeron de algún lugar muy alto; o vienen con los huesitos expuestos, con sangrado. Son casos bastante complicados”, comenta a La Razón el médico egresado de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).

  • El Dato: Acupuntura, natación y láser son algunas de las terapias a las que asisten los pacientes después de la cirugía.

El ortopedista señala que cuando recibe alguno de estos casos en su hospital no hace distinción en la atención médica para los dos tipos de pacientes que tiene: particulares y rescatados, ya que para el médico su principal interés es ver por la calidad de vida de sus pacientes

 “Aquí el trabajo se hace exactamente igual a un paciente de protectora o de ayuda a uno particular. Quisiéramos que los costos fueran bajos, pero el material y el equipo que se ocupa, a veces, no es barato por la calidad que tenemos, entonces se tiene una cuota de recuperación”, dice.

Dicha cuota varía de acuerdo con el tipo de atención que la mascota requiera, pero el doctor Daniel busca que el precio sea el menor posible para las protectoras de animales con las que él trabaja.  

Gráfico: Arturo Ramírez

El veterinario explica que una de las cirugías ortopédicas más comunes que realiza es la de rotura de ligamento craneal cruzado, que afecta la rodilla. Sin embargo, recientemente operó de la columna vertebral a un perro Beagle de cuatro años de edad. Su nombre es Ñandú, que tras sufrir una caída en un barranco perdió la movilidad de la mitad del cuerpo debido a que el golpe le provocó un hematoma que comprimía la médula espinal.

El pequeño Beagle fue intervenido para retirarle el hematoma y debido a que su cirugía fue exitosa, ahora se encuentra en el proceso de rehabilitación y en espera de que pueda caminar por sí solo; ahora lo hace apoyado en una andadera.

Daniel Echeverría comenta que después de realizar una cirugía, lo más importante son los cuidados postoperatorios para que la intervención sea exitosa, los cuales también se realizan por parte de la clínica, tanto para los pacientes particulares como para los rescatados.

Una de las asociaciones que trabaja de la mano con el médico veterinario es Defensoría Animal, que preside Melissa Trouyet, ya que de todos los animales que rescatan en un año, de 12 a 15, son canalizados con el médico por problemas ortopédicos.

“Hay muchísimos perros atropellados y un tercio de los animales que rescatamos vienen con un problema de salud muy fuerte; en temas ortopédicos su rehabilitación lleva muchos meses y las cirugías ortopédicas son muy caras; están arriba de 20, 30 o 40 mil pesos, pero el doctor Daniel nos ayuda con perros rescatados politraumatizados”, dice Melissa Trouyet. 

La activista señala que en la asociación civil buscan ayudar a la mayoría de animales que están a su alcance, pero el objetivo tanto de Defensoría Animal como del médico veterinario Daniel Echeverría, es que al final, los perritos rescatados que se hayan recuperado consigan un hogar.

“El año pasado dimos 301 animales en adopción y este año vamos por 700. Muchos de estos animales tienen discapacidades distintas y no es tan fácil colocarlos en adopción. Buscamos que sean rehabilitados física y psicológicamente, y encontrarles una casa a cada uno, aunque estén sordos, ciegos o cualquiera que sea su discapacidad”, afirma  Trouyet. 

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